En los sótanos de la sede central del Instituto Cervantes (Madrid) -un edificio que terminó de construirse en 1918 y que albergó durante décadas diversas entidades bancarias-, la antigua cámara acorazada cuenta con casi 1.800 cajas de seguridad. En ellas se guardan legados que resumen la vida y los recuerdos personales de nombres propios de la literatura, el cine, el arte, la música, la danza, el teatro o la ciencia. Entre los escritores, se encuentran todos los premios Cervantes desde 2007. El primer invitado fue, en febrero de ese año, el veterano Francisco Ayala, quien ya había recibido el máximo galardón de las Letras españolas con anterioridad. Otros premiados autores son Juan Marsé, Elena Poniatowska, Juan Gelman, Caballero Bonald, Nicanor Parra, Ana María Matute, Eduardo Mendoza, Sergio Ramírez, Ida Vitale o –el más reciente- Joan Margarit.
A los autores se suman cineastas (Luis García Berlanga), artistas (Antoni Tàpies), bailarines o coreógrafos (Alicia Alonso, Víctor Ullate), actores (Alexandre, Nuria Espert, Ana Belén), humoristas (Les Luthiers), científicos (Margarita Salas), músicos (Luis de Pablo)…
A los autores se suman cineastas (Luis García Berlanga), artistas (Antoni Tàpies), bailarines o coreógrafos (Alicia Alonso, Víctor Ullate), actores (Alexandre, Nuria Espert, Ana Belén), humoristas (Les Luthiers), científicos (Margarita Salas), músicos (Luis de Pablo)… También hay legados “in memoriam”, de personalidades que ya habían fallecido, como García Márquez, Miguel Hernández, Buero Vallejo o la argentina Alejandra Pizarnik.
Ahora, gracias a una visita virtual, se puede conocer este peculiar rincón, pasear entre sus cajas, descubrir sus secretos más recónditos y conocer el contenido de los legados y la huella que han dejado sus protagonistas.
El recorrido alcanza hasta diciembre de 2019. En este año 2020 han dejado legados Vicente Molina Foix, quien dejó (24 enero) una especie de “testamento” con escritos en los que resume su trayectoria y reflexiona sobre el futuro o la muerte; el irlandés Ian Gibson, que legó (18 febrero) dos libros de Gerald Brenan, autor que le marcó en su decisión de estudiar la historia reciente de España; el hispanista británico Paul Preston, quien entregó (28 febrero) a García Montero en el Instituto Cervantes de Londres el primer legado “a distancia” (un ejemplar de su primer ensayo, de 1978, con anotaciones de Raymond Carr); y las filósofas Victoria Camps y Amelia Valcárcel, que depositaron (4 de marzo) objetos relacionados con dos de sus respectivos maestros: López Aranguren y Carlos Castilla del Pino.
Ahora, gracias a una visita virtual, se puede conocer este peculiar rincón, pasear entre sus cajas, descubrir sus secretos más recónditos y conocer el contenido de los legados y la huella que han dejado sus protagonistas.
El recorrido alcanza hasta diciembre de 2019. En este año 2020 han dejado legados Vicente Molina Foix, quien dejó (24 enero) una especie de “testamento” con escritos en los que resume su trayectoria y reflexiona sobre el futuro o la muerte; el irlandés Ian Gibson, que legó (18 febrero) dos libros de Gerald Brenan, autor que le marcó en su decisión de estudiar la historia reciente de España; el hispanista británico Paul Preston, quien entregó (28 febrero) a García Montero en el Instituto Cervantes de Londres el primer legado “a distancia” (un ejemplar de su primer ensayo, de 1978, con anotaciones de Raymond Carr); y las filósofas Victoria Camps y Amelia Valcárcel, que depositaron (4 de marzo) objetos relacionados con dos de sus respectivos maestros: López Aranguren y Carlos Castilla del Pino. La Caja de las Letras atesora bajo llave esos simbólicos legados como memoria viva de la cultura en español.

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