En el centro del valle del Jiloca, surge Daroca, una de las ciudades más bellas de Aragón. Daroca constituyó primero una avanzadilla en la conquista cristiana y, después, territorio de frontera, por lo que fue fuertemente amurallada.
Sin duda, uno de los encantos de la villa es recorrer sus murallas, calles, callejuelas, plazas y puertas. Ya sea por la calle Mayor, su espina dorsal, o por sus altos para disfrutar de unas hermosas vistas de la ciudad.
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Fotografía: J Ruiz















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