martes, 4 de julio de 2023

Puentes de Madrid. Nuevo - Galapagar


   El Puente Nuevo, de origen renacentista, se encuentra en el término de Galapagar. Se alza sobre el río Guadarrama, junto a la carretera M-519, que une la citada localidad con Torrelodones. 

   El Puente Nuevo empezó a ser conocido como tal desde su inauguración en el siglo XVI. Los viandantes y vecinos del entorno utilizaban este nombre para diferenciarlo del viejo Puente de la Alcanzorla, de origen islámico, situado a menos de un kilómetro aguas arriba, que quedó en desuso tras la apertura de la nueva infraestructura.

   El puente data del siglo XVI. Fue construido por orden del rey Felipe II, dentro de las obras de rehabilitación de diferentes caminos, seguidos por el monarca en sus desplazamientos desde Madrid hasta el Monasterio de El Escorial.

   La construcción de esta infraestructura, finalizada en el año 1583, permitió abrir una ruta más directa de la que habitualmente empleaba el monarca, coincidente, a grandes rasgos, con el Camino Real de Valladolid (Madrid-Torrelodones-Collado Villalba-Guadarrama-El Escorial).

  Con el nuevo camino, Felipe II atajaba desde Torrelodones, tomando rumbo noroeste hacia Galapagar y, desde aquí, directamente hasta el Real Monasterio.

   El puente es de estilo herreriano. Se sostiene sobre un único arco, de medio punto, custodiado en sus extremos por dos sólidos tajamares, en la línea estructural del Puente de Segovia, de Madrid, cuya autoría se ha atribuido a Juan de Herrera.

   En ambos frontales, el puente presenta sendos relieves, en los que se representa sintéticamente la parrilla escurialense, símbolo del Real Monasterio. Está construido enteramente en sillería de piedra de granito.




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