El actual puente de piedra data de la primera mitad del siglo XVII y sigue las trazas del arquitecto mayor de la Corona Juan Gómez de Mora. El puente respondería a una propuesta que el prior del monasterio de San Lorenzo del Escorial remitió al rey Felipe III para reedificar tres puentes de madera existentes entre el camino de El Campillo y Monesterio.
El puente responde a un esquema de cuatro ojos, cuya longitud es de 52 m. y su anchura de 4.60 m. Dispone de tres pilas intermedias, con tajamares situados aguas arriba para disminuir la presión de la corriente de agua sobre dichos soportes. Sobre las pilas se disponen cuatro grandes arcos que sirven como estructura para el tablero superior, cuyos lados quedan protegidos por sendos pretiles. Junto al acceso oriental, en el lado sur, quedan los restos de la puerta de entrada. Destaca la alta calidad de los materiales (sillería de granito muy bien escuadrada) y la cuidada ejecución de los sistemas constructivos.
Al realizar las investigaciones arqueológicas asociadas a la intervención, se descubrió que el puente presentaba una envergadura considerablemente mayor que la supuesta, pues apareció enterrado un ojo desconocido hasta la fecha, así como el auténtico gálibo del tablero del puente, que está dotado de una notable curvatura, la cual había quedado sepultada por sucesivos rellenos realizados con la finalidad de rectificar la rasante del camino originario.
Tras proceder a la limpieza y desbroce de la maleza que invadía el elemento, se comenzaron los trabajos de restauración, que afectaron a la totalidad del puente. Se procedió al tratamiento de las jambas de acceso dotándolas de un apoyo adecuado, y recuperando volumétricamente la jamba norte.
Gracias a la cantidad de fábrica original recuperada del cauce del río se pudo recuperar gran parte del empedrado del pavimento original y se colocaron las piezas de los pretiles siguiendo la traza que marcan los sillares de las impostas que rematan los laterales del tablero. Finalmente se procedió a la limpieza y saneamiento de las fábricas, dotándolas de una capa de protección que reduzca la absorción de agua de las mismas.




No hay comentarios:
Publicar un comentario