El origen de esta estatua hay que buscarlo en la creación del escultor, pintor y fotógrafo José Llaneces, datada en 1890, pero que el autor regalara al Estado Español en 1904. Su evolución ha sido ciertamente dinámica: Instalada entonces en la escalinata norte del Museo del Prado, en 1925 es cedida al Ayuntamiento y colocada en la escalera principal de la Casa de la Villa; en 1986, en el marco de una inauguración presidida por el alcalde Juan Barranco, tuvo lugar su reincorporación urbana a la actual ubicación de la glorieta de San Antonio de la Florida, frente a ambas ermitas, en una de las cuales, construida entre 1792 y 1798, figuran los famosos frescos del pintor, viniendo a sustituir a la magnífica cabeza de Goya de Juan Cristóbal que se encuentra en la actualidad en los jardines del parque de San Isidro, en el distrito de Carabanchel.
Las obras de remodelación del entorno inmediato forzaron su ausencia en los últimos tiempos, en los que se mantuvo desmontada y guardada en almacenes municipales hasta que en verano de 2007 fue reubicada en el mismo lugar, ahora en el interior de un recinto poligonal cercado por rejería metálica entre pilastras de granito y realizado según directrices del arquitecto Joaquín Roldán. Esta restitución viene a incidir en la tradicional vinculación de la figura de Francisco de Goya a la memoria histórica del emplazamiento, la glorieta de San Antonio de la Florida, a orillas del río Manzanares, tan ligado igualmente a Goya y una vez finalizadas las remodelaciones urbanas de sus márgenes.





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