El río Nela ha excavado a lo largo de millones de años un arco natural a través de la roca. Lo que el río hizo, el hombre lo aprovechó para asentarse allí. Ante la grandiosidad de la obra no dudaron en atribuírselo al mismísimo Dios y por ello lo llamaron Puente de Dios.
Fotografía: J. Ruiz
















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