Al parecer, según he oído a insignes bocazas nacionales, el parafrasear no es malo, todo lo contrario. Incluso, hasta puede ser digestivo y relajante. Vamos que olvidemos el ALMAX y el DIAZEPAM.
¡Todos a parafrasear!
Desde hace unos días, ya nadie se puede enfadar, ni molestar por lo que digan o le digan, siempre y cuando sea algo parafraseado. Que no es así, pues venga a la querella que te crio y....
Esperad, me vais a perdonad un momento, los ácidos empiezan a darme guerra, voy a probar la nueva pócima, el parafraseo, a ver si funciona.
Voy con ello:
Todos los días salgo a callejear por Madrid y siento en mis carnes como es difícil caminar, ya sea por las obras que las hay por todos los lados, ya sea por las terrazas legales e ilegales, que de todo hay en la viña de señor, o por la suciedad, excrementos, basuras, escombros y demás, depositados en cualquier sitio y abandonados por los servicios del ayuntamiento, en el juego del "pio, pio que esto no es mío". Servicios que al final de la cadena tienen como responsable al señor alcalde de Madrid, el Fred Aster del chotís.
Pues parafraseando a este "señor" que parafrasea a su vez al ministro de transportes, también un "señor" y en aras de mi ardor de estomago le diré:
¡Alcalde! ¡Alcalde! Eres "el puto alcalde", en sentido parafraseado, por supuesto. "El puto alcalde".
El ardor de estómago continua pero me siento un poco más ordinario y mal educado.


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