En estos tiempos convulsos enciendes el televisor y puede aparecer un perturbado de cualquier guisa, en cualquier lado, haciendo cualquier cosa, ya no nos extraña nada de nada.
Cambias canal y puedes ver a un viejo decrepito, con la gorra mas hortera posible, firmando decretos con rotulador gordo y letruja gigante, pegado a el, su asesor de confianza, vestido de negro, gafas de sol. niño a los hombros y por supuesto, gorra. La gorra no puede faltar, es fundamental.
Vuelvo a cambiar cual piano y me aparece otro perturbado enarbolando una motosierra y gritando de forma soez cosas que solo el y los de su ralea entienden. Vuelvo a la tecla y ahora asoman sus jetas por la pantalla tipos haciendo el saludo fascista como si tuvieran a Hitler delante.
¡Dios! ¿Es posible esto? ¿Dónde estamos? Tengo que frotarme los ojos para asegurarme de no estar en un mal sueño.
Me pregunto si han perdido la memoria o si la han tenido alguna vez. Esta gente no sabe o no se acuerda de los muertos generados por la ideología que ahora intenta aplicar, no saben que fueron 60 millones de muertos ¡60 MILLONES! ¿Les parecerán pocos? ¿Sabrá el viejo indocumentado que 432 mil estadounidenses murieron en la II Guerra Mundial? ¿Lo sabrá? Espero que no, porque si es que si, es que le parecen pocos.
¡Madre mía! Tan solo deseo que esta gente que puso a estos personajes en el poder, no tengan que arrepentirse toda su vida del acto, simple e inocente que realizaron.
Introducir una papeleta en un sobre y este en una urna.


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