El público puede entrar en ella y conocer en primera persona algunos de los 18.000 volúmenes que alberga la sala y entre los que se encuentran joyas bibliográficas y documentales de incalculable valor cultural e histórico. Entre los más notorios, destaca la mayor y más variada colección de autógrafos de Cristóbal Colón: cartas privadas, recibos, informes o memoriales, entre los que se encuentran el ‘Cuaderno de a bordo del viaje del descubrimiento’, con el trazo de la Isla de la Española de 1492; o el ‘Rol de marineros’, que recoge la nómina de los pagos de los tripulantes que fueron en el primer viaje de descubrimiento.
Además, los visitantes también podrán disfrutar de otros documentos de enorme relevancia histórica y artística como la Biblia de la Casa de Alba, que podéis ver en la imagen sobre estas líneas, realizada en pergamino manuscrita en lengua castellana y elaborada entre 1422 y 1431. La obra es una pieza única, encargada por el maestre de la Orden de Calatrava, Luis de Guzmán al rabino de Guadalajara Mosé Arragel. Además de su importancia para la lengua y para la cultura, el códice, en la casa de Alba desde el siglo XVII, contiene un gran número de bellas ilustraciones.
También puede destacarse la presencia en esta biblioteca del último testamento de Fernando el Católico, firmado por el rey un día antes de fallecer en Madrigalejo en 1516 en el que designó como regente de Castilla al cardenal Cisneros. Asimismo, la biblioteca del Palacio de Liria custodia las capitulaciones matrimoniales del príncipe Juan, hijo de los Reyes Católicos, con Margarita de Austria y las de su hermana la infanta Juana La Loca con Felipe El Hermoso, o una cuidada selección del Nobiliario de Indias -que contiene 250 escudos de armas de conquistadores, indios y ciudades-, como los de Francisco Pizarro, Martin Moctezuma o Santiago de Chile.
Destacan también los portulanos de Vaz Dourado y Joan Martines, de 1568 y 1577; la primera edición del Quijote en Madrid de 1605, o cartas reales de Enrique VII de Inglaterra e Irlanda y padre de Enrique VIII, Isabel I de Inglaterra y de Maximiliano I, Emperador del Sacro Imperio y abuelo de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, así como otras de Rousseau, Merimeé, Ingres, Tiziano, Alejandro Dumas o el Duque de Wellington. En definitiva, una colección única de escritos históricos nunca antes expuestos ante el público.

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