El cenobio de la Inmaculada y San Pascual fue fundado en 1683 en el lado occidental de Recoletos. Se trataba de un edificio conventual barroco suprimido durante la desamortización de Mendizábal y convertido en almacén de maderas. Tras una vuelta de las religiosas, el Ayuntamiento realizó un proceso de expropiación y finalmente convino el derribo total del convento y nueva construcción.
El diseño actual de la fachada, de corte más sobrio y contenido, aunaba diversas tendencias medievales, con cierta influencia del estilo gótico y de la tradición arquitectónica de la orden mendicante franciscana, con rosetón y piñón.
Con motivo del centenario de la beatificación de San Pascual Bailón en 1918 la iglesia fue decorada con pinturas murales en bóvedas y cúpula, obra de Manuel Garrido.



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