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sábado, 26 de septiembre de 2026

Calles y plazas de Madrid. Unión

 Se abrió cuando los   derribos dispuestos por José Bonaparte modificaron el plano de este barrio, cercando el Palacio Real, parte de esta calle, así como la del Lazo, es un trozo de la antigua calle del Recodo, que iba de la calle del Espejo a la plazuela de Santa Clara.

Existe la opinión de que debe su nombre a la unión de los españoles para sacudir el yugo de los franceses, o a la que supuso entre los españoles el Convenio de Vergara, cuya calle se halla próxima.





sábado, 19 de septiembre de 2026

Calles y plazas de Madrid. Santa Isabel

   

   Debe su nombre al Real Monasterio de Santa Isabel que se encuentra en la misma. El monasterio dio nombre a la antigua Fábrica de Tapices de Santa Isabel (pintada por Velázquez en su cuadro Las hilanderas), localizada en sus proximidades. Es una calle que ofrece una caída en cuesta que va desde su zona más elevada en la Plaza de Antón Martín hasta la inferior en la Plaza del Emperador Carlos V. Discurre de forma paralela a la calle de Atocha.

  El Monasterio de Santa Isabel se fundó en 1593 por encargo personal de Felipe II en memoria de su hija, la infanta Isabel Clara Eugenia. La obra se adjudicó al alarife Juan Pérez de Mora. En tiempos de Felipe V due destinado a la educación de niños y niñas desvalidos. Este monasterio aloja la Fábrica de Tapices de Santa Isabel y se convirtió en monumento histórico a finales del siglo XX.   

En la época de Carlos III el arquitecto Francisco Sabatini (entre 1769 y 1788) se encargó de la construcción del Hospital General mejorando los hospicios que había en la zona. La obra quedó incompleta. En sus comienzos, el Hospital General albergó en su edificio al Real Colegio de Cirugía de San Carlos que se ubicó en los sótanos del Hospital General, en donde se habilitaron dos enfermerías para impartir la docencia.

    En el número 22 de la calle vivía Teresa Mancha de Bayo, amante de José Espronceda que el 18 de septiembre de 1839 murió en su casa ahogada por un vómito de sangre. La reina María Victoria, esposa de Amadeo I, fundó en la calle el Instituto Oftálmico. Se encontraba ubicado en esta calle el cuartel de Santa Isabel destinado al alojamiento de tropas de Infantería. Este cuartel fue lugar de diversas revueltas liberales durante el siglo XIX. La calle de Santa Isabel en pleno siglo XX acababa en los muros del Hospital Provincial (antes denominado Hospital General) sin acceso directo a la glorieta de Atocha. En 1912 se inauguró el cine Doré, que a finales del siglo xx fue sede oficial de la Filmoteca Española. Por la calle de Santa Isabel tiene entrada el Mercado de Antón Martín, construido en 1934 para regular y reunir los cajones de venta que se encontraban a lo largo de la calle a comienzos de dicho siglo.   

  En la parte inferior de la calle, está la sede del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, así como un acceso lateral al Real Conservatorio Superior de Música de Madrid en parte de las antiguas dependencias del Real Colegio de Cirugía de San Carlos. Casi en su confluencia con la glorieta del Emperador Carlos V se encuentra acceso al Museo Reina Sofía.

viernes, 11 de septiembre de 2026

Calles y plazas de Madrid. Ramales


   La plaza de Ramales es un espacio urbano creado entre 1810 y 1811 en el Madrid de los Austrias como plaza de San Juan por la iglesia del mismo nombre, considerada la primera que se levantó en Madrid, en el siglo XII. En 1841 tomó el nombre de Ramales en recuerdo de la batalla de Ramales, librada en 1839 y que enfrentó al general isabelino Espartero con el pretendiente Carlos V de Borbón, durante la primera guerra carlista. 
   

   El espacio de la plaza se creó durante el reinado de José Bonaparte, tras los derribos de comienzos del siglo XIX para sanear la capital española. Con ello desaparecieron el convento de Santa Clara (en la calle de Santa Clara, donde hoy nace la de la Amnistía) y la aludida iglesia de San Juan —consagrada en 1254 por fray Roberto, obispo silvense, previa licencia del arzobispo de Toledo—. En este templo, que llegó a ser parroquia del alcázar de Madrid, y en la capilla perteneciente a la Orden de Santiago, fue enterrado Diego Velázquez. Con posterioridad, se levantó en el centro de la plaza una columna con la cruz de Santiago en recuerdo del pintor sevillano.

  La plaza está flanqueada por dos residencias palaciegas. La de mayor antigüedad es la casa-palacio de Domingo Trespalacios, obra del arquitecto Andrés Díaz Carnicero, fechada en 1768. Por su parte, la casa-palacio de Ricardo Augustin se comenzó en 1920 y se terminó dos años después. 

En 2005, al llevarse a cabo la remodelación de la plaza como espacio peatonal quedó labrada en el enlosado la silueta del ábside y parte de la iglesia del antiguo templo de San Juan.

martes, 8 de septiembre de 2026

Calles y plazas de Madrid. Cuchilleros.

   


Situada en el barrio de Embajadores, corre en dirección norte-sur, desde la cava de San Miguel, junto al arco de Cuchilleros, hasta la plaza de Puerta Cerrada. Forma parte del foso o cava de Puerta Cerrada que corría al pie de la muralla. Recibe el nombre del gremio de cuchilleros en ella establecidos desde el siglo XVII.

Conocida también como calle de la Cuchillería por la abundancia de tiendas de espaderos y cuchilleros establecidas aquí por su proximidad con la Casa de la Carnicería.

En esta calle situó el novelista Benito Pérez Galdós varios pasajes de sus Novelas españolas contemporáneas, incorporándola así al mapa del “territorio galdosiano” en la capital de España.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Calles y plazas de Madrid. Principe - Corrales y teatros

   

 Una concesión de Felipe II, ya rey, permitió que en 1582, la Cofradía de la Pasión adquiriese en la calle del Príncipe el espacio en el que actualmente se sitúa el teatro Español. El 21 de septiembre del año siguiente, sin terminar las obras, quedó inaugurado el corral de comedias poniendo en escena unos entremeses del cómico y dramaturgo Lope de Rueda. La estructura original cambió en 1735, año en que el arquitecto Juan Bautista Sachetti y un prometedor Ventura Rodríguez, iniciaron las obras de lo que diez años después sería el nuevo Teatro del Príncipe, recinto cubierto en su totalidad, en el que además de teatro al uso, se ofrecían espectáculos de magia, animales y sombras chinescas.     

  Más tarde, ya en 1849, el teatro del Príncipe se convirtió en el actual Teatro Español, el único teatro de Madrid instalado en un antiguo corral de comedias frente a las tapias del huerto de un convento de monjas, convertido luego en la plaza de Santa Ana.   

  Otro teatro de alcurnia de la calle del Príncipe, es el Teatro de la Comedia, a la altura de su número 14, que nació y creció con las zarzuelas de Ruperto Chapí. De la larga historia profesional de este coliseo pueden rescatarse acontecimientos de muy distinto signo y hasta opuesto sino: en su escenario pronunció José Antonio Primo de Rivera el «Discurso de fundación de Falange Española» un 29 de octubre de 1933; y en el mismo escenario se presentó en 1970, el espectáculo Castañuela 70 con éxito de crítica y público inesperados, y que tras reiteradas amenazas y el asalto final de varios grupos de 'reventadores' de la extrema derecha disfrazados de agitadores izquierdistas, fue prohibida «por alteración del orden público» el 28 de septiembre de 1970.     

  Más avanzada la década, y consumada la Transición, la dirección del teatro alternó todo tipo de géneros, llegando a presentar el estreno de la versión española del musical Cabaret. En octubre de 2015, después de 13 años cerrado por las obras de rehabilitación, volvió a abrirse con la representación de El alcalde de Zalamea, dentro de los ciclos de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

sábado, 29 de agosto de 2026

Calles y plazas de Madrid. Espejo

La calle del Espejo, de pasado medieval, se situa entre la calle de Santiago y la de la Independencia. Su origen de atalaya morisca, que servía como torre de señales a la antigua «Mayrit» o «Majerit», y llamándose en lengua latina a estas atalayas «specula» (atalaya), pudo confundirse luego con «speculum» (espejo) y darle así su nombre legendario de Espejo. 

   Esta pequeña calleja del antiguo barrio de Palacio, por la que en su origen corría la muralla del Madrid morisco, pudo tomar su nombre -como cantaba Nicolás Fernández de Moratín-, de aquellas «specula» levantadas por los árabes en la muralla después de que Ramiro II de León, su primer conquistador cristiano conocido, abandonase la plaza por no tener guarnición suficiente para defenderla, o quizá porque, una vez saqueada, ya no merecía la pena conservarla.

  Cuenta Ramón Gómez de la Serna en su descripción del origen de la Plaza de Oriente, que buena parte de esta calle del Espejo y su entorno fueron derribados en 1810 en la operación de limpieza y explanado urbanístico llevada a cabo por José I Bonaparte, que con el 'deseado' retorno de Fernando VII, se quedó en "campo inmenso, irregular y sumamente molesto para el tránsito en el rigor de las estaciones". El rey Felón se ilusionó con la empresa de hacer una gran plaza circular y un coliseo, pero cambió de idea y se quedó todo a medio hacer, hasta que en un nuevo capricho se derribó lo que había, "se niveló el terreno, se edificó el teatro y se edificaron varias manzanas de casas entre la iglesia de Santiago y la calle del Espejo, formando calles simétricas (sic), pero que resultaban tristes y poco transitadas".

   Por su parte, Isabel Gea echa leña al fuego especulando que le pudo venir este nombre a la calle por el hecho de que en ella tuvo su casa Antonio de Espejo, explorador en los virreinatos del Nuevo Mundo, entre 1571 y 1582.

  En esta calle del Espejo vivió entre 1777 y 1779, Francisco de Goya, tras dejar su primer domicilio conyugal madrileño en una casa contigua a la de su cuñado y protector Francisco Bayeu en la del Reloj. Un siglo después, en 1877, murió en la casa con los números 9 y 11 Juan Daniel Sokondopale, director de orquesta del Teatro Real, y uno de los más activos músicos del Madrid galdosiano.

También murió en el número 4 de esta calle el 17 de septiembre de 1883, Ángela Grassi, escritora romántica española del siglo XIX.

sábado, 22 de agosto de 2026

Calles y plazas de Madrid. Maiquez

   

   Calle situada en los barrios de Ibiza y Goya, distritos de Retiro y Salamanca. La vía nace de la calle de Jorge Juan, donde conecta con la de Lombía, y discurre hasta llegar a la del Doce de Octubre. Honra con el título al actor cartagenero Isidoro Máiquez (1768-1820).             Aparece descrita en Las calles de Madrid (1889) de Hilario Peñasco de la Puente y Carlos Cambronero con las siguientes palabras: 

   Máiquez. Comienza en la calle de Jorge Juan y termina en el campo. Es de apertura moderna. Isidoro Máiquez nació en Cartagena en 1766. Sus primeros años los pasó en un taller de tejidos de sedas; pero poco conforme con el destino que la casualidad le había deparado, buscó mayores horizontes á su genio y se dedicó al teatro, donde alcanzó gloriosa fama. En 1799 marchó á París con objeto de estudiar al célebre Talma, y supo aprovechar las lecciones del maestro sin prescindir de su personalidad y carácter, ni convertirse en un imitador. Según cuentas que tenemos á la vista, Máiquez ganaba setenta reales diarios. Entre las obras en que más brillaba figuran: Otelo, Pelayo, Orestes, García del Castañar, El mejor alcalde el Rey, El tetrarca de Jerusalén, etc. Murió en Granada en 1820.

(Peñasco de la Puente y Cambronero, 1889, p. 310

jueves, 13 de agosto de 2026

Calles y plazas de Madrid. Mesonero Romanos

     

  La calle de Mesonero Romanos, llamada en su origen calle del Olivo, es una pequeña y céntrica calle del viejo Madrid. Discurre entre las calles Carmen y Desengaño y, desde finales del siglo XIX, está dedicada a uno de los más ilustres cronistas de la ciudad, el historiador, costumbrista y bibliotecario perpetuo de la villa de Madrid, Ramón de Mesonero Romanos, el "Curioso parlante", que nació en ella en 1803.   

    Nacido en la calle del Olivo el 19 de julio de 1803, Mesonero Romanos recibió el honor de que se le dedicase, poco antes del final del siglo, la calle en la que a lo largo de su vida tuvo hogar, negocio y oficinas por herencia, y en la que fue visitado por madrileños de toda clase e ideología, además de aristócratas influyentes y agentes comerciales de medio mundo. Allí compaginó el escritor, periodista e investigador histórico estas aficiones con su profesión de gestor y agente de negocios.     

  Hay noticia de que Galdós, admirador y amigo de Mesonero, vivió en esta calle en su época de estudiante; y de que también en ella, el escritor valenciano Blasco Ibáñez montó su editorial "Hispano-americana", con precios "sociales para libros de temática social" (Dickens, Tolstoi...), como relata Arturo Barea en su novela La forja de un rebelde. Años antes, otro novelista, Pío Baroja, incluyó en el escenario de esta calle la pensión de doña Casiana, personaje entrañable de su trilogía La lucha por la vida. Y es natural que Baroja la escogiera como referencia, pues también en la calle Mesonero Romanos tuvo sede El Imparcial, diario madrileño en el que colaboraba don Pío. Más tarde, la imprenta y las oficinas de aquel diario fundado en 1867 por Eduardo Gasset y Artime, abuelo de José Ortega Spottorno (a su vez fundador del diario El País), fueron absorbidas por la nueva Gran Vía en el año 1913.

    Ya en el siglo xx, el año 1905, el librero y editor Gregorio Pueyo trasladó su librería de la calle del Candil a esta calle, establecimiento que convocó una tertulia de bohemios, modernistas y genios literarios como el esperpéntico Valle Inclán (que acabó inmortalizando al librero en Luces de bohemia con el mote de "Zaratustra"). Otros asiduos fueron el pintor Juan Gris, el cronista Emilio Carrere o el desinhibido Felipe Trigo.

viernes, 7 de agosto de 2026

Calles y plazas de Madrid. Del Pozo

   

    Situada entre las calles de la Victoria y de la Cruz, muy cerca de la Puerta del Sol. Cuenta una leyenda que en esta calle estaba la casa de Francisco de Viarte en la que había un pozo. Parece ser que por allí penetraron los soldados calvinistas que acompañaban al archiduque Carlos en la guerra de Sucesión hasta el vecino convento de la Victoria   

  Saquearon el convento y robaron todas las joyas que tenían los monjes, entre ellas dos espinas de la corona de Cristo guardadas en un relicario de oro y piedras preciosas. Se quedaron con el relicario y tiraron al pozo las espinas. Desde ese momento, el agua del pozo que siempre había sido amarga, se transformó en dulce llegando a tener facultades curativas. Dicen que años después, al sacar agua de un caldero aparecieron las espinas. Desde ese momento, el agua volvió a ser amarga.   

  Otra versión relata que el pozo pertenecía a un tal Solórzano del cual saltaban basiliscos que luego se convertían en sapos, perros, gatos y otros animales. Cuentan que un caballero murió al mirar a los ojos de uno de estos animales y que, al enterrarle, del ataúd salieron miles de bichos.

viernes, 31 de julio de 2026

Calles y plazas de Madrid. Alameda

   

  Situada en el barrio de Cortes, y que une la plaza de la Platería de Martínez con la calle de Atocha. Comienza su recorrido en la plaza de la Platería de Martínez y discurre en dirección norte-sur. Según Carlos Cambronero e Hilario Peñasco de la Puente, en su origen terminaba esta calle en la del Gobernador, y luego se extendió hasta la Atocha. 

   Antiguamente se llamó calle de la Arboleda, aunque en el plano de Texeira de 1656 aparece sin nombre. En el de Antonio Espinosa de los Monteros de 1769 figura ya con la denominación actual, pues al parecer hubo una alameda en la zona.

    A lo largo de su recorrido se encuentran espacios culturales como Medialab-Prado, en el número 15, o el edificio del CaixaForum Madrid, esquina a la calle de Almadén. 

sábado, 25 de julio de 2026

Calles y plazas de Madrid. de las Fuentes

   

     La calle de las Fuentes es una vía urbana del barrio de Sol, situada entre la plaza de Herradores y la calle Arenal.

   Queda noticia de que en el periodo medieval, esta callejuela de extramuros se conocía como calle del Arrabal. Al parecer en este espacio estuvo la quinta de recreo conocida como huerta de la Reina, por ser un regalo de Alfonso VIII de Castilla para su esposa Leonor Plantagenet.  Se la describe, quizá de forma bastante fabulosa, como un vergel con ocho fuentes con los bustos labrados en piedra de los ocho reyes Alfonsos habidos por la Corona de Castilla hasta aquellas fechas. Otros cronistas mencionan a un conde de Fuentes que tenía su casona entre la calle del Arenal y esta ribera, y Peñasco y Cambronero aventuran la razón del nombre por la proximidad de las viejas fuentes de los Caños del Peral, razonamiento que asimismo suscribió el también cronista Pedro de Répide.   

  Tanto en el plano de Teixeira (1656) y en el de Espinosa (1769), ya aparece con este nombre, conservándose además antecedentes de construcciones particulares desde 1660.

   Joaquín Lorenzo Villanueva señala que el Manifiesto de los persas (1814) se redactó en una casa que el "fanàtico e instruidísimo" Joaquìn Palacín tenía en la calle.   

  Como recuerda una placa municipal, en el número 3 de esta calle se encontraba una de las primeras pensiones en las que vivió Benito Pérez Galdós, recién llegado a Madrid como joven universitario del antiguo caserón de San Bernardo. Allí residió entre 1862 y 1863. Descrita por el «sumo galdosista» Pedro Ortiz-Armengol como un ejemplo singular de «irregularidad urbana. Ni es plana, ni es recta, ni tiene la misma anchura en su recorrido», el segundo piso del edificio que funcionaba como casa de huéspedes en el estrangulamiento del inicio de la calle, era parte de una casa burguesa donde desde ya hacía tiempo se alojaba Fernando León y Castillo, amigo de Galdós y «cicerone» del escritor en la capital de España. Galdós también compartiría esa casa con el estudiante canario Miguel Massieu, que retrató al escritor en un dibujo a pastel que se encuentra en la Biblioteca Nacional.

viernes, 24 de julio de 2026

Calles y plazas de Madrid. de la Victoria.

 

    Breve vía del barrio de Sol, situada entre la carrera de San Jerónimo y la calle de la Cruz. Durante unos años, a raíz del Sexenio Revolucionario, se llamó calle del Empecinado, guerrillero de la Independencia española y «mártir luego de la idea de la Libertad».

    Esta calle de apenas 110 metros de longitud, aparece ya con el nombre actual en los antiguos planos de Teixeira (1656) y Espinosa (1769). Victoria o la Victoria parecen hacer referencia al vecino convento de Mínimos de San Francisco de Paula, más conocido como de Nuestra Señora de la Victoria, en el antiguo camino de los Jerónimos, fundado en 1561.         

  Otra tesis de los cronistas madrileños relaciona su nombre directamente con la figura del provincial de los Mínimos, fray Juan de la Victoria, o bien con la costumbre de la orden franciscana de rememorar la victoria de los Reyes Católicos sobre los musulmanes de la Península. El primitivo convento, que ocupaba la manzana 207, fue derribado en 1836, dando así nacimiento a la calle dedicada a Francisco Espoz y Mina y ampliando esta de la Victoria con salida por la antigua galería cubierta del Pasaje de Matheu.   

   Entre los establecimientos de comercio y ocio que hubo o se conservan en esta calle pueden mencionarse el café de la Vizcaína, en el número 5, frente al pasaje, desde el año 1851. La Vizcaína cambió de nombre y dueños en las postrimerías del siglo xix, pasando a llamarse Café de la Victoria, un local con «mesas de billar a 50 céntimos la hora» y «exquisito café al precio de 40 céntimos a domicilio», según anunciaban en la prensa de la época los nuevos propietarios del traspaso, Severo Belmonte y Juan Fernández Sanseroni. Por unos años mudó su nombre, pasando a llamarse Café del Pasaje (hacia 1905), volviendo a recuperar en 1910 el de la Victoria. En 1932 pasó a ser La Eritaña,[a] “colmao” andaluz y cervecería, y en la década de 1970 se reformó como Venta El Buscón, bar restaurante con una vistosa azulejería, incluido un panel representando a un personaje de la estética noventayochista de Ignacio Zuloaga.

   Otras dos tabernas de larga tradición, que reconvertidas en restaurantes típicos siguen activas en esta calle, son la La Casa del Abuelo, en el número 12, y la Alhambra en el número 9. La que a partir de 1990 se conocerá como La Casa del Abuelo, se inauguró en 1911 con el nombre de La Alicantina, con el mismo nombre del almacén de vinos que su dueño, el alicantino Baldomero Orts, tenía en la Glorieta de Bilbao, y otras tabernas filiales como las abiertas en la calle de Núñez de Arce (1974) y la calle de Goya (1996).

En cuanto a la Taberna Alhambra, fundada en 1929 con el nombre también granadino de ‘El Generalife’ y una destacable azulejería obra de Alfonso Romero Mesa, tuvo al parecer entre sus habituales al torero Luis Miguel Dominguín y la actriz noctámbula Ava Gardner. Ya en 1984, el realizador Pedro Almodóvar la usó como escenario de ¿Qué he hecho yo para merecer esto?.

miércoles, 22 de julio de 2026

Calles y plazas de Madrid. Olivar

   

  Es una estrecha vía que desciende desde la calle de la Magdalena hasta la plaza de Lavapiés, en el laberinto de callejuelas de los antiguos barrios de Ministriles y del Avapiés del distrito del Hospital.

   Relatan los cronistas que antes de urbanizarse, toda la zona del alto Lavapiés era una colina poblada por un extenso olivar que llegaba hasta el santuario de la Virgen de Atocha. En relación con dicho olivar se conserva la leyenda de tradición católica de la supuesta profanación en 1564 del crucifijo que coronaba el viacrucis en lo alto de la cuesta (delito una vez más imputado a 'unos judíos'). 

   Atribuye la leyenda a Felipe II el gesto piadoso de ordenar que la corte 'del imperio en el que no se ponía el sol' vistiese de luto, y apremió al cardenal Quiroga, arzobispo de Toledo, que buscase un artista que recompusiera la imagen y se llevase en solemne procesión al convento de Atocha y de allí a la ermita reedificada en 1598 y que tomaría el nombre de ermita del Cristo de la Oliva. Recoge Pedro de Répide también el dato urbanístico de que una de las primeras casas que se construyeron en esta calle, desplazando el fértil olivar hasta hacerlo desaparecer por completo, fue la de Eugenio Rosete, que más tarde compraría la Congregación de San Pedro de los Naturales, con la herencia de Calderón de la Barca, miembro de la Real Congregación de los Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento.   

  Algunos biógrafos del escritor canario Benito Pérez Galdós, lo citan como vecino de paso en esta calle recién llegado al Madrid decimonónico que luego inmortalizaría en el conjunto de su obra. Aunque no se ha confirmado, Galdós aterrizó en una pensión del popular barrio de Lavapiés antes de instalarse en otra de la calle de las Fuentes. No se sabe si aquel primer contacto con los 'barrios bajos' de la capital de España dejó alguna huella especial en el escritor, pero sí queda constancia -por su diario y por el contenido de sus novelística- que fue un gran paseante y mediano sociólogo del laberinto del 'viejo Avapiés'. Quede como muestra este breve fragmento sacado del capítulo XXVIII de su novela Misericordia:


"Encontrose a un anciano harapiento que solía pedir, con una niña en brazos, en el Oratorio del Olivar , el cual le contó llorando sus desdichas, que serían bastantes a quebrantar las peñas. La hija del tal, madre de la criatura, y de otra que enferma quedara en casa de una vecina, se había muerto dos días antes «de miseria, señora, de cansancio, de tanto padecer echando los gofes en busca de un medio panecillo». ¿Y qué hacía él ahora con las dos crías, no teniendo para mantenerlas, si para él solo no sacaba? El Señor le había dejado de su mano. Ningún santo del cielo le hacía ya maldito caso. No deseaba más que morirse, y que le enterraran pronto, pronto, para no ver más el mundo. Su única aspiración mundana era dejar colocaditas a las dos niñas en algún arrecogimiento de los muchos que hay para párvulas de ambos sexos. ¡Y para que se viera su mala sombra!..."

Galdós, en el capítulo XXVIII de Misericordia.

martes, 21 de julio de 2026

Calles y plazas de Madrid. Plaza de Santa Cruz

 

   Es un punto de intersección de las calles Esparteros, San Cristóbal, Zaragoza, la plaza de la Provincia (final de la calle de Atocha y comienzo de la plaza Mayor por uno de sus arcos esviados) y la calle de la Bolsa. La plaza era tradicionalmente un espacio de venta de figurillas de barro en un mercado navideño de nacimientos, panderos y zambombas. La plaza contenía un mercado de mujeres que ofrecían sus servicios de nodriza durante el siglo XIX.

  La plaza existía durante el reinado de Felipe II siendo espacio de mercado de vidrios. En el año 1621 se ensanchó la plaza a costa de derribar unas casas de los vecinos a la plaza Mayor. El nombre de la plaza se hereda de la antigua parroquia de la Santa Cruz cuya planta alcanzaba parte de la plaza y de la actual calle de la Bolsa. En la plaza se encontraba ubicado el monasterio de San Tomás. A comienzos del siglo XIX la plaza aparece como mercado de venta ambulante de vendedores pasiegos de telas, eran los denominados «prenderos». Tras la guerra de Independencia la plaza se convierte en un lugar de ofrecimiento y contratación del servicio de mujeres nodrizas, que curiosamente son también originarias de los valles pasiegos.

   Su ofrecimiento aparece en las secciones de anuncios por palabras de los periódicos madrileños de la época. El palacio de Santa Cruz fue antigua Cárcel de Corte. Durante el siglo XVIII fue denominado como Ministerio de Ultramar. A finales de siglo, las pérdidas por España las colonias de Cuba y Filipinas, el inmueble se quedó sin funciones de embajada. La plaza fue durante mediados del siglo XX fue un importante nudo de comunicaciones de la red de autobuses de la EMT.

jueves, 16 de julio de 2026

Calles y plazas de Madrid. Escalinata


       

 Calle  situada en el barrio de Palacio y que une la calle del Mesón de Paños con la plaza de Isabel II.    Antiguamente se llamó «calle de Tintoreros», apareciendo como tal en el plano de Texeira de 1656, y, más tarde, «calle de los Tintes», denominación con la que figura en el plano de Antonio Espinosa de los Monteros de 1769. 

     

 El nombre actual de «la Escalinata» proviene de una escalerilla construida en el siglo XIX al terraplenar la calle del Arenal. En la vía existía una fuente, que pertenecía al Viaje de la Reina. Esta se habría instalado en los tiempos en que era corregidor de Madrid el marqués de Santa Cruz, según Antonio de Capmany.


jueves, 2 de julio de 2026

Calles y plazas de Madrid. de los Carros.

 

   

   Situada en el barrio de Palacio en el conjunto de espacios abiertos que forman las plazas de la Cebada, Puerta de Moros y del Humilladero, en el eje de la carrera de San Francisco y circundada por la costanilla de San Andrés y su plaza y la calle de Don Pedro. Fue hasta comienzo del siglo xx popular punto de reunión del transporte en carros y carretas, debido quizá a su proximidad al antiguo mercado de la Cebada. En su perímetro, peatonal desde la última década de ese mismo siglo, destaca la arquitectura de la cúpula de la capilla de san Isidro y las fachadas de la casa-palacio del Duque del Infantado.

  En el plano de Texeira de 1656 no aparece pues su espacio lo ocupaban las manzanas 125 y 126; y en el de Antonio Espinosa de los Monteros de 1769 aparece sin denominación, e integrado en el conjunto de la Puerta de Moros, de lo que se deduce que pudo abrirse a fines del siglo xvii. Peñasco y Cambronero anotan también la existencia de una fuente del viaje Bajo Abroñigal.

  Durante el Sexenio Democrático tomó el nombre de plaza de Aguirre y más tarde, en 1931 fue plaza de Julio Romero de Torres, rótulo que mantuvo hasta 1965 en que con motivo de una remodelación del entorno urbano recuperó el nombre tradicional. El cronista Pedro de Répide escribía en la década de 1920 en su Guía de Madrid que en el número 1 de esta plaza estuvo en aquel tiempo la tenencia de alcaldía del distrito de La Latina.

  Fuente octogonal de traza barroca con remate de la tradicional alcachofa decorando el centro de la plaza desde comienzos del siglo xxi.

En 1984 y a raíz de las obras de urbanización peatonal de la zona durante la alcaldía de Enrique Tierno Galván, se desenterró un conjunto de restos arqueológicos, entre ellos diversos lienzos de la muralla árabe y un «viaje de agua» musulmán datado hacia el siglo xi siguiendo el trazado de la antigua calle de la Alcantarilla. En 2018, se descubrieron a su vez restos de la muralla cristiana del siglo XII.

lunes, 29 de junio de 2026

Calles y plazas de Madrid. Alenza

   Situada en el barrio de Ríos Rosas.  une la calle de Ríos Rosas con la de Raimundo Fernández Villaverde. Está dedicada desde la segunda mitad del siglo xix al pintor madrileño Leonardo Alenza Nieto.

 El callejero de Hilario Peñasco y Carlos Cambronero, queda recogida como vía «de apertura moderna», que nace en la calle de Ríos Rosas y «sale al campo». Por su parte el cronista Pedro de Répide la organiza dentro del antiguo barrio del Hipódromo, y dependiente de la parroquia de los Ángeles. 

  Durante casi todo el siglo xx tuvo especial tránsito de viajeros esta calle al encontrarse en ella la terminal de la empresa Continental Auto, que en 1999 fue integrada en el intercambiador de transportes de la Avenida de América. Cubría las comunicaciones en autobús entre Madrid y diversas ciudades de Castilla y León, Navarra, Cantabria, La Rioja y el País Vasco. 

   En el inicio de la calle, anexa al recinto de la Escuela de Minas de Madrid se encuentra la Fundación Gómez-Pardo, creada como tal en 1915, y a partir del Laboratorio Gómez-Pardo, cuyo edificio obra de Ricardo Velázquez Bosco fue demolido. La fundación contiene a su vez el Museo Félix Cañada. También da a este tramo inicial, la fachada occidental del edificio principal de la citada Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía, con el gran mural cerámico obra de Daniel Zuloaga. En el número 4 tiene su sede la Fundación Ignacio Larramendi, y en el 13 se encuentra la oficina sindical de la CNT.[