El señor Rajoy ganó las elecciones y, junto a él, subió al poder el protocolo. A decir verdad, yo dudo entre quién tomó el poder y quién le acompañó, si fue Rajoy, el protocolo o viceversa.
El caso es que a algo que había vivido con nosotros, en la lejanía, subido en una nube algodonosa y que no afectaba mucho a los pobres mortales, le ha pasado lo mismo que al verbo: que se ha hecho hombre y , ahora, habita entre nosotros. Hoy el protocolo está por encima de la humanidad, de la fraternidad, muy por encima de las leyes escritas y de las que no lo están. El protocolo es el nuevo dios del mundo, todo está bien si está en concordancia con él, con el protocolo, o al menos no se distancia mucho.
Sin embargo, el protocolo encarna los valores del antihéroe, todo lo contrario a los caballeros andantes, a Robin de los bosques, al caballero del antifaz, a Don Quijote y, sobre todo, a Sancho Panza. El protocolo es el Dark Vader español, el mal reencarnado en norma. Es el arma de los inútiles, carentes de principios, de criterios y razones, es el escudo de los cobardes que no asumen su responsabilidad.
No se puede castigar, torturar y maltratar en nombre del protocolo y quedar impune. Qué otra cosa, si no, es lo que se ha hecho en las fronteras, en los hospitales, etc. Es el momento de acabar con el protocolo y con los que se escudan en él. Hay que reivindicar la moralidad, la honestidad, el esfuerzo, el trabajo, la voluntad, la humanidad, la fraternidad y la igualdad de los hombres. De este modo, sí empezaremos a salir de la crisis. De no ser así, mejor será que el protocolo nos pille confesados. Amen.
Hola Javi solo indicar te que no era el CABALLERO sino EL GUERRERO DEL ANTIFAZ por lo demás chapó
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