jueves, 27 de febrero de 2014

El protocolo se hizo hombre y habito entre nosotros.

    El señor Rajoy ganó las elecciones y, junto a él, subió al poder el protocolo. A decir verdad, yo dudo entre quién tomó el poder y quién le acompañó, si fue Rajoy,  el protocolo o viceversa.
   El caso es que a algo que había vivido con nosotros, en la lejanía, subido en una nube algodonosa y que no afectaba mucho a los pobres mortales, le ha pasado lo mismo que al verbo: que se ha hecho hombre y , ahora, habita entre nosotros. Hoy el protocolo está por encima de la humanidad, de la fraternidad, muy por encima de las leyes escritas y de las que no lo están. El protocolo es el nuevo dios del mundo, todo está bien si está en concordancia con él, con el protocolo, o al menos no se distancia mucho. 
  Sin embargo, el protocolo encarna los valores del antihéroe, todo lo contrario a los caballeros andantes, a Robin de los bosques, al caballero del antifaz, a Don Quijote y, sobre todo, a Sancho Panza. El protocolo es el Dark Vader español, el mal reencarnado en norma. Es el arma de los inútiles, carentes de  principios, de criterios y razones, es el escudo de los cobardes que no asumen su responsabilidad. 
   No se puede castigar, torturar y maltratar en nombre del protocolo y quedar impune. Qué otra cosa, si no, es lo que se ha hecho en las fronteras, en los hospitales, etc. Es el momento de acabar con el protocolo y con los que se escudan en él. Hay que reivindicar la moralidad, la honestidad, el esfuerzo, el trabajo, la voluntad, la humanidad, la fraternidad y la igualdad de los hombres. De este modo, sí empezaremos a salir de la crisis. De no ser así, mejor será que el protocolo nos pille confesados. Amen.  
   

1 comentario:

  1. Hola Javi solo indicar te que no era el CABALLERO sino EL GUERRERO DEL ANTIFAZ por lo demás chapó

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