Ha pasado mucho tiempo sin escribir nada de mi mundo gatuno. Sé que algunos amigos facegatunos están esperando, impacientes, nuevas anécdotas de mis gatos, por eso siento en el alma la demora.
En la vida hay momentos o situaciones que te hieren profundamente y te duele hablar de ellas. En esas ocasiones, es mejor esperar, dejar que cicatricen las heridas, antes de volver a la carga.
En la vida hay momentos o situaciones que te hieren profundamente y te duele hablar de ellas. En esas ocasiones, es mejor esperar, dejar que cicatricen las heridas, antes de volver a la carga.
Vivir en libertad es lo mas hermoso del mundo pero, como todo, tiene sus riesgos y, a veces, el precio que hay que pagar es demasiado alto. Me consuela, tan solo, que mis Mininitos han sido muy felices y que nos hemos dado mutuamente mucho amor.
Estoy seguro de que, si hay un Dios eterno con su paraíso, este estará lleno de gatos y entre ellos, en un lugar preferente, estarán mis Mininitos. Es de justicia, porque eran los gatos más cariñosos y amorosos que he conocido.
Algún día nos reencontraremos y sé que se acercaran, me lamerán los pies, no me dejarán andar esperando la comida, se subirán a los árboles para jugar y seremos tan felices como hemos sido durante el tiempo, el escaso tiempo, que compartimos.
Algún día nos reencontraremos y sé que se acercaran, me lamerán los pies, no me dejarán andar esperando la comida, se subirán a los árboles para jugar y seremos tan felices como hemos sido durante el tiempo, el escaso tiempo, que compartimos.
Nos hemos quedado solos, un poco vacíos. ¡Echamos tanto de menos su alegría luminosa! Pero la vida continúa. Los gatos Carafinita, Gotu, Feíto, Copito y Melendi -en la manada del suelo- y Canelita y Rebequito -en los de los tejados-, continúan proporcionandonos anécdotas e historias divertidas que, poco a poco, irán apagando el dolor del recuerdo de mis Mininitos.
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