jueves, 27 de marzo de 2014

La gran estafa docente.

 
   Hasta hace muy poco, el paso por las universidades españolas garantizaba una formación adecuada para el ejercicio de las distintas profesiones y, de esta manera, devolver a la sociedad lo invertido por todos en la formación de cada individuo. 
   Sabido era -y es- que ciertas titulaciones, una vez obtenidas, no garantizaban el ejercicio libre de la profesión (véase, por ejemplo, la profesión de farmacéutico), pero siempre quedaban otras, quizás menos lucrativas o menos prestigiosas, con las que se podía ganarse la vida honradamente . 
   Al día de hoy, todas las universidades, tanto la públicas como las privadas, otorgan titulaciones de grado sin la certeza de que los graduados vayan a aplicar profesionalmente los conocimientos obtenidos en las aulas. Me refiero, por ejemplo, a las titulaciones relacionadas con la docencia y, particularmente, con la titulación de Magisterio.
   Me explico. Ahora mismo,  los colegios son o tienden a ser bilingües, por lo que es obligatorio que los docentes también lo sean, y he aquí el quid de la cuestión. ¿cómo se pueden expender titulaciones sin comprobar que las futuros docentes tiene un nivel suficiente de los idiomas requeridos?
    No es de recibo otorgar titulaciones sin la comprobación de nivel de segundo idioma, requisito imprescindible en este momento para ejercer la docencia en España. Todo lo que no pase por estas pruebas de nivel es una estafa a los graduados y a la sociedad. 

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