Hace tiempo que creé mi propio calendario para marcar mi tiempo. ¿Por qué? Pues, porque es mío y no me sentía cómodo con que el Gobierno, la Iglesia, El Corte Inglés, la Viuda, los turroneros y demás interesados me marcaran el paso.
El tiempo es un tesoro igualitario, solidario y único para cada individuo. Todos nacemos con nuestro tiempo y nada ni nadie tiene derecho a perturbar, controlar o manejar este don precioso.
Mi tiempo se mide por lo que denomino, Garbeo (paseo). El garbeo abarca un año terráqueo. Comienza el 1 de septiembre y termina el 31 de agosto, se divide en dos grandes periodos. Periodo de actividad y propósitos y periodo de disfrute.
El primer subgarbeo comprende del 1 de septiembre al 31 de mayo y el segundo, del 1 de junio al 31 de agosto. Por lo tanto, me encuentro en fin de garbeo y a punto de celebrar un garbeo nuevo.
Estas festividades no tienen regalos, ni felicitaciones, ni nada de nada que nos pueda despistar de la verdadera esencia de estos días en los que es el momento de hacer un repaso a todos los propósitos marcados para el presente garbeo y volver a marcar objetivos para el próximo.
Ya que estamos en estas, os confesaré algunos de los objetivos que voy a marcarme para el nuevo garbeo y, más concretamente, para el periodo de actividad.
1.- Caminar más de 3.500 km. 2.- Publicar en mi cuaderno un mínimo de un post diario. 3.- Planificar y preparar un nuevo Camino de los Ruiz 4.- Adelgazar 10 kilos 5.- Trabajar mi jardín 6.- Continuar aprendiendo...
Luego hay otros propósitos y metas más personales que, obviamente, no voy a hacer públicos, pero que marcarán el garbeo.

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