
"La crisis ha pasado", "Estamos en el camino adecuado para crecer", "Bajamos los impuestos porque ahora podemos", "Estamos viendo la luz", "La travesía del desierto ha terminado", "Estos son los presupuestos de la regeneración", "El paro baja" "Las previsiones de la U.E. se ven superadas", "La venta de coches se dispara", "Baja la prima de riesgo", "Sube el número de afiliados a Seguridad Social" etc...

Mientras escucho estas afirmaciones grandilocuentes de miembros del gobierno -y de su partido- describiendo la situación del país, mi realidad, el país que yo siento, el que palpo, es otro muy distinto. Veamos algunos ejemplos:
Contrato en practicas durante ocho meses en importantísima multinacional. El trabajador fue contratado tras una dura selección entre más de quinientos candidatos. Realizó trabajos de alta responsabilidad, incluidas conferencias a mandos de la empresa sobre nuevas técnicas dentro del mundo laboral.
Remuneración: cero euros. No obstante, se ofrece al trabajador un nuevo contrato en prácticas con la misma remuneración, CERO EUROS.
Matricula de honor en Bachillerato, premio por buenas calificaciones en las pruebas de selectividad, Grado de Traducción e Interpretación y Máster concluido. Sobresaliente de nota media en la carrera, número uno de su promoción, Premio extraordinario, Beca de Excelencia de la Comunidad de Madrid durante toda la carrera. Certificate of Proficiency in English, Título de Escuela de Idiomas en Inglés y Francés, terminando el grado de Filología Inglesa.
Con los brazos cruzados en casa.
Cuatro miembros de la familia despedidos en la última etapa de su vida laboral.

Todos los miembros jóvenes de la familia, con una gran preparación, trabajando en empleos temporales, con salarios precarios y máximas exigencias.
Antiguos compañeros sin prejubilar, asumiendo el trabajo de las personas que nos hemos marchado, recibiendo presiones para alargar su jornada gratuitamente, sin subidas salariales y con aumento de amenazas y de más presiones.
El paro se ceba en los conocidos más necesitados y en peores condiciones para resistir.
El noventa por ciento de los amigos de mi hija -jóvenes bien formados, con expedientes académicos magníficos- dedicados durante años al estudio, están con una mano sobre la otra.
Aumento vertiginoso de la búsqueda de recomendaciones, conocimientos y puertas traseras para colocarse. Como en tiempos pasados.
Pérdida de una paga extraordinaria y congelación del salario durante cinco años, para cubrir los errores de nuestros políticos.

Jóvenes de mi entorno emigrando para trabajar de cualquier cosa a diversos puntos del mundo.
Los mileuristas, convertidos en una casta de privilegiados.
Ingenieros informáticos, en empresas de primer nivel con salarios que no llegan a mil euros.
Todos los que me rodean ha perdido derechos laborales y sociales que había costado mucho conseguir.
El pesimismo, el conformismo, la resignación, la frustración invade mi entorno.

Ancianos con pensiones mínimas pagando medicinas carísimas que tienen que sufragar con la ridícula subida del 0,25%
Esta es mi realidad, mi día a día. No sé si seré el único que percibe una situación tan distinta a la que nos presentan nuestros gobernantes. ¿A vosotros os pasa lo mismo?¿Qué realidad vivís? ¿Qué hacemos? ¿Dejamos que nos engañen más?
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