miércoles, 12 de noviembre de 2014

Así soy y así me quedo.

   ¡Dios! ¿Será posible? ¡Qué viejo! ¡Qué mayor estoy! lo peor de todo no es estar mayor, lo peor de todo es darse cuenta.
  Mirad, salgo de paseo por la calle, por mi calle, no por una cualquiera, y estoy fuera de sitio. Escucho hablar a la gente y no entiendo nada: utilizan una jerga incomprensible para mí.
  Mi hija me dice: "Papa, hay que renovarse", "tienes que acompañar a los tiempos"...
  La receta es sabida: renovarse o morir. Tengo que acompañar a los tiempos, desde luego... pero qué queréis que os diga, hay cosas que prefiero dejar que vayan solas y no convertirme en su cómplice. 
    Yo hago unas cosas y no otras y como así ha sido siempre, no pienso cambiar ahora.
     ¿Qué cosas? Pues veréis, yo...

    Mando un mensaje y no guasapeo.
    Voy a un espectáculo y no asisto a un evento. 
    Me auto-retrato y  no hago un selfis.
    Voy a la plaza mayor y no a plaza mayor. 
    Colecciono insignias y no pines.
    Como filetes rusos y no hamburguesas.
    Hago un rompe cabezas y no un puzzle.
    Calzo zapatillas y no deportivas.
    Me gustan los pantalones cortos y no las bermudas.
    Voy al peluquero y no al estilista.
    Asisto al cine pero no me hago un cine
    Me gusta el baloncesto y no el basket.
    Leo revistas y no magacines. 
    Me sueno con pañuelos y no con clines.
    Hay hombres negros y no hombres de color.
    Los niños son niños y no enanos.
    Me gustan los fines de semanas y no los findes.
    Compro en la tienda de saldos y no en el outlet.
    Me registro y no hago  check-in. 
    Personalizo mis cosas pero ni las tuneo, ni las customizo 
    Guardo mis cosas en armarios y no las subo a una nube.    

    Tantas, y tantas cosas más que hago y otras tantas que no pienso hacer.

¿Estoy mayor o es que estoy en mi sano juicio? 
  

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