lunes, 15 de diciembre de 2014

A Dios lo que es de Dios.

  Si en este país continuamos sintiendo o consintiendo que los temas humanos sean guiados y tratados por credos, normas, costumbres o preceptos religiosos tales como:

  (- "Todas las cosas que suceden es porque Dios quiere" . Por tanto, hay que conformarse con cualquier cosa.

  - "El trabajo dignifica al hombre". Sobre todo cuando se es pobre.    

  - "La Iglesia impone -vía concordato- la religión en la escuela, clama desde los púlpitos en contra de la ley del aborto, el divorcio, el matrimonio entre homosexuales, etc.", la Iglesia no abre ni tan siquiera las misas a un diálogo sincero entre los fieles y el celebrante. No hablemos ya del acceso de las mujeres al sacerdocio, el matrimonio de los curas y demás situaciones ante las que un Dios medianamente normal no podría estar en contra. 

   - "Se pueden abrir los mercados, mercadillos, mercaduchos y mercadonas el día de la Constitución", mientras se respeta muy mucho el día de la Inmaculada.

   - "Se subvenciona a los colegios privados", se cierran colegios públicos y el resto los reconvierten en guetos.

  - "La Iglesia no paga impuestos por todas sus propiedades, sean de culto o no ", la Iglesia cobra entrada por la visita a ciertos templos bajo la máscara del donativo, celebran sorteos y rifas con el pretexto de ser para la Virgen, el Cristo o el Santo local. ¡Cuánto gastan estos Santos!, ¿no?

   - "Que Dios no te ponga donde haya". ¡Eso! ¡Eso! Que no me ponga, pero que no ponga tampoco a Blesa, a Rato, a Urdangarín, etc.).

   Este país no tendrá solución nunca, y mira que es tan simple como alejarse de la falsa moralina de la Iglesia católica y cumplir a rajatabla la palabra de Cristo. 
   "Da Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar" y no como ahora, que lo que se hace es dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, con el permiso de "Dios" o si "Dios" quiere.  
   

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