viernes, 5 de diciembre de 2014

Regalar cultura es regalar amor.

    La navidad es época de querer. Querer más a los quieres, recordar que quieres a los que esta vida consumista y deshumanizada te hace olvidar, querer un poquito a los que no quieres nada y en cuanto termine volvemos a no querer. 
 Queramonos a nosotros mismos,  regalándonos  a nuestro espíritu, cultura.



  • Exposición El Retrato en las Colecciones Reales. De Juan de Flandes a Antonio López

    Salas de exposiciones temporales del Palacio Real de Madrid

    4 diciembre 2014 - 19 abril 2015


Museo Thyssen-Bornemisza



VAN GOGH EN LAS COLECCIONES THYSSEN-BORNEMISZA

Del 29 de noviembre al 11 de enero 2015
Van Gogh 2 pie.jpg
El 29 de julio de 2015 se cumple el 125 aniversario de la muerte de Vincent van Gogh y por ello VanGogh2015conmemora en varios museos europeos esta onomástica. El Museo se une a la celebración con una pequeña muestra con obras del artista holandés en las colecciones Thyssen-Bornemisza (cuatro óleos y una litografía) que representan las grandes etapas de su carrera.

Las obras fueron adquiridas entre 1965 y 1996 por Hans Heinrich Thyssen, que nació en Scheveningen, en cuya playa van Gogh pintaba con frecuencia en los años que vivió en La Haya. Junto a ellas, se exponen tres pinturas (también de las colecciones del Museo) de Georges Michel, Charles-François Daubigny y Anton Mauve. Estos paisajistas ejercieron una influencia decisiva en la formación de Vincent van Gogh.

Ubicación: Balcón 1ª planta. 






El carrusel del Teatro Circo Price no es un carrusel cualquiera. Aquí los caballos cobran vida, los magos realizan trucos imposibles y los trapecistas consiguen el más difícil todavía. Un espectáculo de circo único y familiar, en el que nos demostrarán un año más que todo es posible en Navidad.





Palacio de Cibeles


COLECCIÓN ABELLÓ

MECENAZGO AL SERVICIO DEL ARTE

Desde las últimas décadas del pasado siglo el matrimonio Juan Abelló y Anna Gamazo ha ido reuniendo una importante colección de la cual en la presente muestra se exponen alrededor de ciento sesenta obras, conjunto que, a pesar de su número reducido, permite reflejar la coherencia y las características propias que ha mantenido desde su origen
Amedeo Modigliani (1884-1920).
      El violonchelista 1909
La colección, y este es su primera nota propia, no se limita a periodos históricos, escuelas o géneros concretos sino que, aún siendo los testimonios españoles los más abundantes, son significativos los ejemplos de talleres flamencos, italianos, franceses o germánicos.
Su segundo carácter específico es que no marca un límite temporal: Juan de Flandes, Lucas Cranach o Yáñez de la Almedina dialogan con obras de Ribera, Zurbarán, Murillo, Canaletto, Goya, Sorolla, Modigliani, Picasso o Bacon entre otros.

El tercer aspecto que debe valorarse es la importancia que tiene el dibujo como género artístico propio en el conjunto de la colección, tanto más si se tiene en cuenta el habitual desinterés entre los coleccionistas privados hasta hace pocas décadas. Desde Francisco Pacheco, Pedro de Campaña o Bartolomé Murillo, con la adquisición del llamado Álbum Alcubierre, hasta el importante conjunto de Picasso, Van Gogh, Schiele o Bacon entre otros, la exposición permite un recorrido singular de los dibujos paralelo al de las pinturas.
Tampoco podemos olvidar que dentro de ese concepto global hay secciones especialmente ricas: la sala dedicada a vistas de Madrid, la colección de bodegones y floreros, las vedute italiane, Goya y lo goyesco o la pintura europea de los siglos XIX-XX tienen por sí mismas protagonismo propio, tanto por su número como por lo excepcional de sus autores.
Sería injusto omitir el esfuerzo que Abelló ha llevado a cabo desde el inicio de su colección para recuperar obras artísticas singulares del patrimonio histórico artístico español que, por razones diversas, siempre dolorosas, habían salido de nuestro país. Como ejemplo, no únicos desde luego, mencionemos el Salvator mundi entre san Pedro y san Juan de Fernando Yáñez de la Almedina o el Joven gallero de Bartolomé Esteban Murillo.
Se trata pues, de una colección donde ha primado siempre el entusiasmo, el buen gusto y el acierto en el incremento de sus fondos, que continúa. A esto hay que añadir la permanente preocupación por su conservación y estudio, así como la habitual generosidad en el préstamo temporal de obras para las exposiciones cuando así se ha requerido.
Su presentación pública –primera de su conjunto- permite compartir con el visitante ese entusiasmo del coleccionista y al tiempo reconocer el papel que el coleccionismo privado ha tenido, y tiene, en España.

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