jueves, 4 de diciembre de 2014

¡Feliz Navidad! o ¡Qué os...!

  Todos los años igual: llega la sabionda de la Botella y enciende las luces.  Días antes, los prepotentes del Corte Inglés nos llenan las pantallas de bolas, árboles y chicas macizas vestidas de Santa Claus; los del cava nos sacan a famosetes bañándose entre burbujas... y entre col y col, el calvo de la lotería nos echa unos polvos -perdón, nos llena la casa de polvo- o sale un pobre hombre al que ¡hasta su mujer! lo manda al bar y nos hace llorar un poquito. 
   Digo yo que, si Dios hubiera querido que nos enteráramos de la Navidad a través de estos listillos, no habría creado los acebos, ni los cactus  de Navidad.
    Por eso yo, mientras limpio los polvos del calvo y me enjugo las lagrimas del hombre del bar, observo mis cactus y cuando están como hoy, me digo:
     ¡Es Navidad! ¡Mi Navidad! y si no fuera por el espíritu que trae aparejado, diría a la Botella, al Corte Inglés, a los del cava, al calvo y al del bar. ¡Que os den!  pero me corto un poquito y lo cambio por ¡Feliz Navidad! 






  
Fotografía: Viky Ruiz

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