martes, 6 de enero de 2015

Carta a los Reyes Magos

    Durante unos cuantos años los Reyes Magos me estuvieron trayendo los regalos que pedía y me merecía. No siempre mis peticiones coincidían con lo recibido, pero tras unos segundos de confusión, no entendiendo el porqué de no tener lo solicitado, lo olvidaba y comenzaba a jugar como poseso.
   Mis hermanos y yo jugábamos mucho y los juguetes eran adaptados a nuestras necesidades y a nuestra imaginación. No siempre, por ejemplo, una excavadora era una excavadora, podía ser una montaña, un parapeto, una nave espacial, un tanque o cualquier cosa. Por eso los juguetes pedidos a los Reyes Magos eran olvidados y reemplazados por los verdaderamente recibidos. A todo ello añadíamos nuestra imaginación.
   Después de unos años me enteré de que los Reyes Magos habían dejado sus reales puestos en manos de mis padres. A partir de ese momento las cosas se pusieron más serias y cada vez hubo más dificultades para que las peticiones fueran cumplidas. 
   Más tarde desaparecieron de mi horizonte  los Reyes y  entonces esta fiesta se convirtió en un acontecimiento social un poco pesado y engorroso; había que comprar compulsivamente, para al final quedar más o menos decepcionado con los regalos recibidos.
    Fue con la llegada de mi hija cuando volvió a mí la magia y el encanto de esta fiesta. De repente me vi convertido en Rey Mago y la verdad, me gustó el papel. Con observar su cara de ilusión, sorpresa y  alegría al levantarse el día 6, me sentía regalado con creces, solo eso colmaba las posibles desilusiones pasadas y futuras.
     Ahora podría pasar a ser Rey emérito o algo parecido, pero no, ahora me gusta tomar el papel de peticionario, pero peticiones para otros, no para mí, que eso es muy fácil. Lo bonito es pedir para la gente a la que quieres, sin ningún interés personal. en ese momento te sientes estupendamente.

     Bueno, pues allí voy.

   
      Queridos Reyes Magos me encantaría que regalarais a mi familia, a mis amigos -también a los queridos facebukeros- las peticiones de la siguiente lista.



  • Mucha salud para todos. 
  •  Trabajo para los que lo necesiten. Un trabajo digno, en unas condiciones dignas y con un salario digno y justo. 
  •  La vuelta de nuestros emigrantes a su casa.
  •  Restituir nuestra dignidad como pueblo.
  •  Medicinas para todos los que las necesiten. 
  • Alimentos para todos los niños.
  • Amor para dar y tomar.
  • Mucha, mucha felicidad.

    Con la seguridad que da la confianza absoluta en ustedes, Majestades, les doy las gracias anticipadas y me despido hasta el año que viene.     

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