lunes, 2 de febrero de 2015

¿Miedo a qué? ¡A la mierda los asusta niños!

   Estamos siendo testigos de cómo los políticos de los dos grandes partidos de este país, PP y PSOE, están siendo poseídos por un nerviosismo que va in crescendo, según se acercan los comicios y aparecen las primeras encuestas de intención de voto.
   Yo lo llamo el nerviosismo Podemos. Es curioso que los políticos de estos partidos democráticos no tengan otras armas dialécticas que las de meter miedo a los votantes, ante la posible llegada de Pablo Iglesias y su muchachada, al poder.
   El acoso al que están siendo sometidos los dirigentes de Podemos me recuerda, tristemente, a las antiguas prácticas de la dictadura franquista en contra del comunismo y la tan temible conjuración judeo-masónica. Menos mal que la televisión nos muestra con claridad meridiana que los dirigentes de Podemos no tienen cuernos, ni portan tridentes, cual buenos diablos. 
    Estos señores políticos instalados en el poder, a los que llama Podemos, casta, no se enteran de nada, no ven que el pueblo está hasta el gorro de ellos, de sus mentiras, de su corrupción, de su absoluta sequía de ideas, de su conservadurismo rancio,  de su vergonzante sumisión a los intereses de la Alemania de Merkel. Los ciudadanos ya no están dispuestos a sufrir estoicamente su incompetencia, a asistir a espectáculos humillantes en los que se critica en otros,  lo que hacen impunemente quienes están ahora en el poder.
 En su infinita ceguera intelectual, no entienden que el pueblo no es  tonto. Por supuesto que somos conscientes de que Podemos, lamentablemente, no sea la solución ¿y que? también sabemos que muchas de las medidas propuestas por podemos son inviables. Por supuesto que estos señores no son angelitos caídos del cielo o hadas con varitas mágicas, claro que no.  Estos señores a lo mejor, si consiguen que los políticos profesionales que viven de espaldas al pueblo, bajen de sus poltronas a negociar y pactar políticas en beneficio de quienes les dan de comer -es decir, nosotros, el pueblo, los votantes-.
   El pueblo, nosotros, no tenemos miedo a casi nada, ni a nadie. Este pueblo actual ha vivido en una dictadura, rodeado por los cachorros del dictador travestidos de demócratas, por socialistas ilusionantes -que al final desilusionaron-, por políticos bajos de talla y con acento tejano y, en los últimos tiempos, por lo peor de lo peor de ambos lados. 
   ¿Qué nos puede dar miedo? ¿Qué puede asustarnos? ¿Qué nos pueden quitar que no hallamos perdido ya o, quizás, estemos a punto de perder?
     ¡A la mierda los asusta niños! ¡A la mierda! ¡Hombre! ¡A la mierda!

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