Qué mejor comienzo para el camino hacia el Alcázar, que ese que ilumina los anuncios de las bodegas y que custodia con su mirada la catedral.
Bodegas, catedral y alcázar,ese triunvirato jerezano al que hay que sumar los caballos y las palmeras. Sí, sí: sus palmeras y sus palmitos.
¡Madre mía! ¡Qué belleza de palmeras! ¡Y qué palmitos! Parece que bailan flamenco cuando les acuna el aire. No pueden tener más arte estas palmeras.
Fotografía: J Ruiz
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