La Venencia esta enclavada en el barrio de Huertas, Echegaray, 7. Fundada en 1922 por un tal Juan, actualmente lo regentan los hermanos Criado.
A pesar de que los hermanos llevan ya 25 años al frente del negocio, la decoración y la filosofía del lugar no ha variado con respecto a sus anteriores dueños. Una vez cruzas la puerta, te introduces en un ambiente a bodega de pueblo con una aroma a vino y el aspecto añejo y envejecido del espacio.
El local es amplio y con techos muy altos. Oscuro, en parte por lo tenue de la luz, en parte porque el local no ha debido de ver una reforma (salvo los baños) desde su apertura. En sus paredes botellas llenas de polvo, carteles tan antiguos como el local y las barricas que contienen el vino. Mostrador de madera. Tiene algunas mesitas a la entrada.
Sólo sirven vinos de Cádiz: Manzanilla de Sanlúcar y Fino, Oloroso, Amontillado y Palo cortado de Jerez. Ni refrescos ni cerveza. Apuntan las consumaciones en la barra con tiza.
Disponen de una escueta carta a base de cecina, mojama, aceitunas y alguna que otra variedad de queso para combinar con los vinos.
Un lugar lleno de encanto. El público es variopinto: matrimonios tomando el aperitivo del domingo, grupos de amigos y una gata negra de largo pelaje que se pasea a sus anchas entre mesa y mesa.
Como curiosidad, hay que saber que no disponen de cerveza de ninguna clase y que no aceptan propinas.Además y por expreso deseo de los dueños, no permiten hacer fotografías. Por los motivos que sea y aunque cueste entenderlo en primera instancia, no son muy amigos de hacerse publicidad y fieles a ese espíritu no disponen de página web ni dirección de mail.
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