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sábado, 4 de abril de 2020

Tabernas de Madrid. Casa Macareno

  Casa Macareno en San Ficente Ferrer,44, abrió como la bodega, "Felipe Marín y Hnos" en 1920. En los azulejos de la entrada, se puede leer. 

  Más tarde pasó a llamarse "Las Campanitas", hasta que,  Manolo y Mari le dieron el nombre de "Casa do Compañeiro"  por los años 60,  ellos son los que pusieron un loro en la puerta que saludaba a los clientes. Aquí estuvo este matrimonio gallego más de cincuenta años.          Hoy, Sergio Ochoa y Julián Lara Vella  junto al chef Pepe Roch, recogen el testigo y regentan esta taberna con solera bajo el nombre de "Casa Macareno",  manteniendo la  auténtica esencia castiza.

  El local es grande, con un salón interior y una zona de paso. Preciosos azulejos en la fachada Vicente Moreno y cristales grabados al ácido. Maravilloso es también el zócalo interior. Paredes sobrias con algunos platos con motivos marinos en la zona de paso. Barra con banquetas y alguna mesita con taburetes en la entrada y en la zona de paso y un bonito salón comedor en el interior. 

   
   En "Casa Macareno" encontramos raciones para compartir, de las de toda la vida,   grandes clásicos como las croquetas de jamón , las patatas bravas (al estilo de Casa Macareno), el salmorejo cordobés, los huevos rotos con gambones o los taquitos de bacalao; y también algún que otro plato fuera de lo habitual, como el tiradito de besugo, el micuit de foie, las alcachofas confitadas o el steak tartar de solomillo, opciones para paladares gourmet que reflejan la nueva era del local. A la hora del aperitivo, una caña de grifo bien tirada  o un vermut ‘yayo’, con un toque de ginebra, como solían servirlo los antiguos dueños.




   Entre semana, un suculento menú del día nos ofrece los grandes platos de la cocina española, como los judiones de la Granja, la merluza en salsa verde o las lentejas.

viernes, 27 de marzo de 2020

Tabernas de Madrid. Villa Rosa

 Villa Rosa es un establecimiento castizo, antiguo colmado y tablao flamenco a lo largo del siglo xx.​ Está situado en el barrio de las Letras, en la esquina de Álvarez Gato con la calle Núñez de Arce, en cuyo número 17 tiene su entrada principal. 
  Todo el perímetro de la fachada del local, en la planta baja, está decorado con una serie de paneles de azulejería, muy coloristas, obra cerámica del sevillano Alfonso Romero Mesa, a partir de bocetos de Juan Ruiz de Luna,​ representando postales de las principales capitales españolas.
Gran Colmado Villa-Rosa en 1916

  Fundada como freiduría y tasca en 1911 por el banderillero “Alvaradito” y los picadores Farfán y Céntimo, ocupando el local de un antiguo molino de chocolate. En 1918, Rafael Marcos Colombí la convirtió en casa de comidas y un año después, Antonio Torres y Tomás Pajares, camareros del vecino bar Viña P, transformaron el local siguiendo los gustos del momento, es decir de «estilo arábigo andaluz», con «artesonado sostenido por columnas sobre las que cabalgan arcos apuntados lobulados» y un imponente mostrador de madera. 
   Su vida como tablao comenzó en 1921, cuando Pajares se queda con el negocio y consigue que el cantaor Antonio Chacón abandone el tablao Los Gabrieles, decano del flamenco en Madrid, para instalarse en Villa Rosa. Según las fuentes del propio local, «la nueva etapa se inició con una fiesta organizada por el Conde de los Andes, buen aficionado, en honor de Chacón. Le acompañaron el gran guitarrista Ramón Montoya y el cantaor Manolo Pavón.» Chacón siguió al frente de Villa-Rosa hasta su muerte en 1929, pero el tablao continuó activo durante más de treinta años, hasta 1963, en que cerró por una temporada. Abrió de nuevo en 1964 hasta la década de 1970, desaparecido su «antiguo esplendor». Cerrado de nuevo, en la década de 1980 se habilitó como sala de fiestas.
   Volvió a abrirse como tablao –pero sin dejar de funcionar como sala de fiestas– en la primera década de 2000 (octubre de 2002 a mayo de 2009). En 2011 se hizo cargo del local el empresario Jesús Rodríguez Cerezal que le devolvió su primitivo lustre de tablao-restaurante.




jueves, 16 de enero de 2020

Tabernas de Madrid. Casa Maravillas

   Casa Maravillas está en la calle Jorge Juan, 54, esquina con Príncipe de  Vergara. Ésta es la zona del barrio de Salamanca más próxima al Parque del Retiro.
   Abrió sus puertas en el año 2009. El local es el mismo que ocupó el popular Casa Puebla, mesón centenario abierto a finales del siglo XIX. El aspecto exterior es el de las tabernas antiguas de Madrid.
 En el interior se restauro la decoración original,  el local es muy atractivo.   Tiene zona de barra y varios salones, ladrillo visto en algunas paredes, azulejos elegantes y en general un ambiente de mesón tranquilo y de buen comer.
   Casa Maravillas es un restaurante especializado en cocina de Madrid donde el plato estrella es el cocido madrileño.  Disponible todos los días de la semana, se sirve en tres vuelcos y en mi opinión personal mejora a cada vuelco.
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   - El primer vuelco consiste en un perolo de sopa con acompañamientos. La sopa es suave, quizá se le eche de menos un poco más de sabor. Pero se acompaña con cuatro ingredientes que la enriquecen: guindillas con cebolla, tomate especiado, aceite con pimentón y garbanzos. Como tienes la sopera en la mesa, te sirves cuanto quieres.
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  - El segundo vuelco es el de los garbanzos, también en gran cantidad. Se acompaña de las verduras: repollo, zanahoria, nabo, patata y puerro. Los garbanzos tienen una textura muy suave, se deshacen en la boca, mientras que las verduras están un poco más enteras. Cada elemento tiene un sabor muy puro, digamos que poco mezclado con el resto, y muy rico.

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  - El tercer vuelco, el de las carnes, se sirve a la vez que el segundo. Aquí encuentras la carne de ternera, oreja de cerdo, tocino, magro de cerdo, gallina, chorizo, morcilla y una pelota de relleno con jamón muy rica. Combinado con los garbanzos y alguna verdura, este momento es un verdadero festín.

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  Cocido aparte, la carta de Casa Maravillas es larga. Destacan los platos tradicionales de la cocina madrileña y castellana. De hecho se ofrece un menú castizo de degustación: callos isabelinos, oreja de cerdo ibérico a la plancha, croquetas de cocido y torrijas de la casa (13,50€ incluyendo pan y vino de Madrid).

lunes, 6 de enero de 2020

Tabernas de Madrid. La Alemana

Resultado de imagen de imagen de cerveceria la alemanaUn grupo de industriales alemanes decide abrir en Madrid un local abierto al público para el exclusivo consumo de cerveza. Así, el 20 de marzo de 1904 nace La Alemana, en el entonces nº 7 de la Plaza de Santa Ana.
 El local contaba con una decoración que se ha mantenido prácticamente inalterada hasta nuestros días, aunque hayan desaparecido la chimenea prusiana y el gran espejo bávaro que en los primeros años adornaban sus paredes.
Resultado de imagen de imagen de cerveceria la alemana   Por entonces y recién inaugurada, se anunciaba de cara a la Semana Santa de aquel año, como lugar para degustar “bocadillos de pasta de salmón, langostinos, anchoas y sardinas”, todo bien acompañado con cerveza El Aguila.
   Ya para la siguiente temporada de invierno la oferta se centraba en bocadillos de faisán, corzo, liebre, foie-gras, anchoas, jamón, salchichas de frankfurt y Choukrout, al tiempo que se destacaba el hecho de haber vendido en nueve meses 91.683 litros de cerveza.
    En 1.924, Ramón González Peláez, asturiano que con muy pocos años había emigrado a Madrid para trabajar en distintos establecimientos del Paseo de La Florida, se hizo cargo de La Alemana, iniciando así el negocio familiar que tras dos generaciones siguen atendiendo este local referente de los locales clásicos de Madrid.
Resultado de imagen de imagen de cerveceria la alemana    Bajo la batuta de Ramón, seguida después por sus hijos Pepe, Conchita y Ramón y nietos hasta nuestros días, la Cervecería ha pasado por muy distintos avatares y ha sido testigo del trasiego y las vivencias de muy diferentes personajes.
   Famosos personajes instalaron aquí su lugar de reunión, literatos como Valle Inclán, Jardiel, los Paso, o Víctor de la Serna, gentes del teatro como María Guerrero, Rivelles y, especialmente del mundo taurino, pues no en vano el patriarca Ramón González fue un gran apasionado del mundo del toreo, protector y amigo de Cagancho, de Rafael El Gallo, Diego Puerta y de las sagas de los Bienvenida y, sobre todo, de los Dominguines, que hicieron de La Alemana su cuartel general.
   Ava Gardner fue asidua del local durante los 15 años que vivió en Madrid, entre 1952 y 1967, atraída por su romance con Luis Miguel Dominguín.
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   En esos años cincuenta el autor y premio nobel estadounidense Ernest Hemingway, que había estado anteriormente en España en 1937 y 1938 como corresponsal durante la guerra civil, volvió a España, y especialmente a Madrid atraído, sobre todo, por las fiestas taurinas.
   Por ello, como no podía ser menos, también fue parroquiano de La Alemana, uno de sus lugares favoritos para tomar el aperitivo sentado en la mesa del ventanal.
   Así lo recuerda el propio Hemingway en un artículo que publicó en septiembre de 1.960 en la revista Life, como “un buen sitio para tomar cervezas y café”, y quien también compartió mesa y copas con “la mujer más bella del mundo” y Luis Miguel Dominguín.
   Hoy en día, los descendientes de D. Ramón siguen empeñados en mantener la tradición de la cervecería como local de reunión y disfrute de cerveza, tapas y raciones. 

sábado, 21 de diciembre de 2019

Tabernas de Madrid. La Mi Venta




   
El mesón La Mi Venta está en la plaza de la Marina Española 7, en la misma manzana que el Monasterio de la Encarnación, a medio camino entre la Plaza de Oriente y la Plaza de España.
  Inaugurado en 1962 y regentado actualmente por los hijos del fundador, una de sus especialidades es el jamón ibérico de bellota, garantía de que el cliente se queda con buen sabor de boca. Que nadie se asuste si alguien, asiduo de La Mi Venta, pide “una de veneno”. Lo que está pidiendo es media ración de jamón ibérico puro de bellota, muy recomendable.
La Mi Venta
 La Mi Venta puede definirse como “mesón castizo de comida castellana” y sirve platos tradicionales como el cabrito, que no se encuentra en cualquier lado. 
  También podrás probar chipirones encebollados, parrillada de verduras o huevos rotos con jamón y patatas. Uno se hace una idea de que este local apuesta por lo auténtico cuando ve la gran parrilla y el horno de leña.
La Mi Venta  El establecimiento dispone de varios salones y espacios: una terraza en la fachada bien provista de sombra, una zona de barra por donde circulan tapas y raciones en cantidad, un salón al fondo con mesas altas destinado al picoteo y a lo que se quiera pedir de la carta.
  Además cuenta con otros dos salones en la planta de abajo; uno es la bodega original de la finca con ladrillo visto en techos y paredes y otro el más moderno y amplio. Entre estos dos últimos salones existe una cava de vinos muy escogidos.
La Mi Venta
 Seguramente la clave de su éxito  está en el producto, de primera calidad. También en la tradición de años cocinando platos de gran aceptación por un público que vuelve.

lunes, 18 de noviembre de 2019

Tabernas de Madrid. El Rocio

         El Rocio esta situado en el Pasaje de Matheu, 2, en pleno centro de Madrid, muy cerca de la Puerta del Sol y detrás de la Carrera de San Jerónimo. 
    El local como la mayoría de la zona no tienen un aspecto especial, ni siquiera un interior a la moda, pero sorprende. De entrada la empresa  presume de ofrecer los mejores mejillones de la ciudad, ahí queda eso.
     Santiago Sanchez Martinez lleva al frente de este local desde 1982. Parece ser que el El Rocio tuvo tres dueños anteriores. Dos españoles y un portugués. No se sabe a ciencia cierta desde cuándo existe El Rocío, pero si hay referencia de su existencia durante la Guerra Civil.
       En aquella época, la puerta principal se encontraba tapiada y los clientes entraban a escondidas por una puerta trasera para poder comer.
       Santiago nació en Toledo, pero vino a Madrid cuando contaba unos 8 años. Tras finalizar el colegio comenzó a trabajar como botones para varios establecimientos. Tenía entonces 12 años. Jamás dejó pasar la oportunidad de un trabajo. Estaba dispuesto a hacer lo que necesario para ganar algún dinero. Por aquel entonces su sueldo era de unas 500 pesetas al mes.
       Santiago Sanchez trabajaba en el montaje de rótulos luminosos, su padre y hermano montaron un bar en la zona de Vallecas y Santiago decidió ayudarles en el negocio. Algunos años después compraron otro bar en la zona de Palos de Moguer.
        Finalmente, en los años 80, Santiago se decidió a dar el paso y establecerse por su cuenta. Y desde entonces está al frente de El Rocío.
      En sus comienzo el establecimiento ofrecía los típicos menús del día y la especialidad eran los champiñones.
     Pero Santiago era, y sigue siendo, un forofo de los mejillones. Los comía muchísimas veces en casa y un día pensó por qué no ofrecerlos de esta manera a sus clientes. Y dicho y hecho. Tanto éxito han tenido los mejillones que hoy en día preparan un mínimo de 400 kilos semanales.
       Los mejillones se cocinan delante de los clientes y se sirven con tres salsas. La salsa picante, parecida al mojo picón canario y muy popular entre los clientes de las islas, al ajillo, tipo provenzal, y con limón.
     Los mejillones son traídos diariamente de Galicia. Aunque su preparación no es difícil, si es trabajosa, ya que hay que limpiarlos bien y evitar que contengan arena. Sin embargo lo esencial es su calidad y en El Rocío está asegurada.
   Aparte de los mejillones nos ofrecen raciones de gambas, champiñones y otros ricos manjares. También tienen ofertas de raciones acompañadas de garrafas de cerveza o vino.
     El Rocío dispone de una pequeña terraza, lo que hace que los mejillones sean todavía más tentadores. Como es una zona sin tráfico, es ideal para descansar un rato tranquilamente y disfrutar de la compañía.
    Santiago tiene tanto clientes españoles como extranjeros. Nos comenta que hay grupos que suelen venir cada vez que pasan por Madrid. Otros entran simplemente porque el sitio les pilla de paso y el reclamo de los mejillones no pasa desapercibido.
    Su mayor empeño es que todos los clientes se sientan como en familia, cosa que consigue sin duda, porque es un hombre realmente afable y encantador.

                           ¡Es un sitio de visita obligada!

lunes, 28 de octubre de 2019

Tabernas de Madrid. Casa Toni

    Casa Toni, en la calle de la Cruz 14, pagadito a la Puerta del Sol, es uno de esos locales donde el paseante que busca las esencias populares madrileñas puede sentirse satisfecho. 
   Sin ninguna duda se le puede calificar de taberna con todas las letras, ya que es un  establecimiento público, de carácter popular, donde se sirven y expenden bebidas y, a veces, se sirven comidas.
   Aquí no hay finuras ni rimbombancias, aquí hay sabor de ambiente castizo, nulo rollo turístico. Es un gusto encontrar sitios así en el mismísimo centro de Madrid.
   En su cocina se trabaja el género de la casquería: riñones, callos, zarajos; pero sin duda la estrella es la oreja de cerdo. Una oreja ligeramente churruscada y con una salsa de tomate adecuada.
   El local es pequeño, no suele estar muy lleno y es fácil acabar cogiendo una mesa. Ideal para los que vienen huyendo de la asepsia de los bares de diseño.




jueves, 26 de septiembre de 2019

Tabernas de Madrid. Stop Madrid

   Sita en en la calle Hortaleza, 11 esquina con Infantas, 4. Fue Fundada en 1929. En sus orígenes fue una charcutería. En los años 70 empezó a funcionar como taberna. Actualmente la gestiona Laura Prieto y su socio Juan Antonio González Lorca.

  La fachada está repleta de vitrinas, una característica que parece recordar lo que fue en sus orígenes. 

  Puede pasar bastante desapercibido para el peatón, además de que durante el día el espacio interior se nos antoja más bien lúgubre. 

  Entrando comprobamos que el local es relativamente amplio y que el mostrador de mármol parte la sala en dos. En una de las paredes está la barra, en cuyas vitrinas se muestra la oferta gastronómica: empanadillas, conservas, cecina de León, mojama, quesos, etc. Se puede pedir en función del hambre que tengamos: CANAPÉ, TAPA O RACIÓN.

   El resto de paredes están adornadas con  con botellas, fotos antiguas y pizarras.
  El ambiente del Stop Madrid es agradable y la calidad de los productos es bastante buena.
   La atención es buena, los camareros te atienden en las mesas aunque sean altas.  Suele estar a tope por lo que es recomendable acercarse antes de las horas puntas.



domingo, 8 de septiembre de 2019

Bar Alonso Cervecería


 En Gabriel Lobo, 18,  en la zona de El Viso cerca de Prosperidad, se ubica este local. Fundado hace más de 50 años la Cervecería Alonso destaca por encima de todo por sus buenas cervezas y su buen trato sin olvidar su buena materia prima. Es un bar pequeño con un inigualable encanto donde las cañas están tiradas por profesionales de verdad. 

Tras la modesta apariencia de un bar de barrio se encuentra un establecimiento muy atractivo para tomar el aperitivo, una de las mejores barras de Madrid. Ofrecen una amplia variedad de buenas tapas y raciones tradicionales entre las que destacan especialmente las patatas bravas y los callos a la madrileña. También los populares torreznos, la ensaladilla rusa, canapés de bacalao ahumado o de sardina marinada, y si se tercia, algo de marisco del día, siempre a muy buen precio.


   La cerveza se sirve en vasos de fino vidrio, reposada en varios tiempos, por camareros expertos que llevan décadas tratando con mimo el producto. Hay que probarla una vez que la espuma se ha asentado completamente.



domingo, 1 de septiembre de 2019

Tabernas de Madrid. Casa Zoilo

   En la calle Huerta del Bayo, 4, muy cerca de Embajadores y del Rastro. Casa Zoilo se sitúa en un edificio construido en el año 1865. 

   Nos cuenta Antonio Pasies que en 1880 existía una bodega en este local, regida por José Hermida. En esa epoca,  una parte del establecimiento estaba destinado a la venta de vinos y la otra a vivienda.

   En 1911 su dueño es Antonio Pérez y en 1930 Mateo Sánchez   que se la vende a Zoilo hacia 1940.


   En 1952 Zoilo elimina la parte destinada a vivienda y la anexa a la taberna. A Zoilo le sucede su sobrino Ángel, que con su mujer Mari se jubila en 2015.
   Los dueños actuales son José y Vicente, que han mantenido el espíritu de taberna y parte de la carta añadiendo cervezas artesanas y hummus.
   Sus raciones son de jamón de jabugo, lomo, salchichón y chorizo de bellota, queso manchego, ropa vieja, humus, empanada, regadas con vrmouth o pintas de cerveza artesana de grifo (Stone Barrel y Hazy Vides).

  El local dispone de un precioso cartel de cristal pintado y puertas de madera. Zócalo de azulejos. En las paredes estanterías con botellas y fotos antiguas. Hay dos salones con mesas y banquetas para sentarse.