Casa Macareno en San Ficente Ferrer,44, abrió como la bodega, "Felipe Marín y Hnos" en 1920. En los azulejos de la entrada, se puede leer.
Más tarde pasó a llamarse "Las Campanitas", hasta que, Manolo y Mari le dieron el nombre de "Casa do Compañeiro" por los años 60, ellos son los que pusieron un loro en la puerta que saludaba a los clientes. Aquí estuvo este matrimonio gallego más de cincuenta años. Hoy, Sergio Ochoa y Julián Lara Vella junto al chef Pepe Roch, recogen el testigo y regentan esta taberna con solera bajo el nombre de "Casa Macareno", manteniendo la auténtica esencia castiza.
El local es grande, con un salón interior y una zona de paso. Preciosos azulejos en la fachada Vicente Moreno y cristales grabados al ácido. Maravilloso es también el zócalo interior. Paredes sobrias con algunos platos con motivos marinos en la zona de paso. Barra con banquetas y alguna mesita con taburetes en la entrada y en la zona de paso y un bonito salón comedor en el interior.
En "Casa Macareno" encontramos raciones para compartir, de las de toda la vida, grandes clásicos como las croquetas de jamón , las patatas bravas (al estilo de Casa Macareno), el salmorejo cordobés, los huevos rotos con gambones o los taquitos de bacalao; y también algún que otro plato fuera de lo habitual, como el tiradito de besugo, el micuit de foie, las alcachofas confitadas o el steak tartar de solomillo, opciones para paladares gourmet que reflejan la nueva era del local. A la hora del aperitivo, una caña de grifo bien tirada o un vermut ‘yayo’, con un toque de ginebra, como solían servirlo los antiguos dueños.
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Entre semana, un suculento menú del día nos ofrece los grandes platos de la cocina española, como los judiones de la Granja, la merluza en salsa verde o las lentejas.

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