Nacer, crecer, trabajar, envejecer y con suerte, como es mi caso, llegar a la jubilación. En estas pocas palabras se resume una vida, pero entre ellas, pagadas a las comas hay muchas experiencias, unas positivas y otras no tanto, cantidad de lagrimas y sonrisas, vivencias y ausencias. pero sobre todo estaban ellos, siempre estaban ellos.
Vivimos con la certeza que en cualquier situación de peligro, siempre estaban, que llegado un momento podrían intervenir para solucionar lo irresoluble.
En cualquier lugar, hasta en el más recóndito había uno o una, del que se podía tirar.
¿Quien no ha oído, a los viejos del lugar contar como ante una situación límite, se habían puesto en sus manos y el asunto se había solucionado?
¿Quien no ha oído, a los viejos del lugar contar como ante una situación límite, se habían puesto en sus manos y el asunto se había solucionado?
Pero resulta que ahora, estamos contra las cuerdas, confinados unos, muertos otros y todos nos preguntamos ¿Donde están? ¿A que esperan?
Todos los pueblos y ciudades, tienen cantidad de imágenes milagrosas o milagreras, que es lo mismo, precisamente para estas situaciones, que en otros tiempos se sacaban y solucionaban los temas en un plis, plas.
La falta de lluvia o el exceso, las epidemias, la hambruna, las plagas etc. eran su cometido.
La falta de lluvia o el exceso, las epidemias, la hambruna, las plagas etc. eran su cometido.
¿Qué es esto? ¿Se les esta desmontando el chiringuito? ¿ Que más no funciona? ¿Cuanto nos han engañado?
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