viernes, 29 de julio de 2022

Jardines de Madrid. Las Vistillas

 

 Parque urbano situado en la cima y laderas del antiguo cerro del campillo de las Vistillas, en un balcón natural delimitado por el valle del río Manzanares, el antiguo cauce del arroyo de San Pedro, la calle del Rosario y el oriental el eje viario formado por la calle de Bailén y la Carrera de San Francisco.   

  Presenta dos tramos bien diferenciados. En su parte septentrional se sitúan la plaza de Gabriel Miró y las zonas ajardinadas trazadas en los terraplenes existentes junto al Viaducto de Segovia. En su parte sur, los jardines reciben el nombre de Parque de la Cornisa, llamado así por estar al borde del barranco al que se asoman las fachadas occidentales de los conjuntos monumentales de la Real Basílica de San Francisco el Grande, la Universidad Eclesiástica San Dámaso y el Seminario Conciliar de Madrid.   

  Los jardines toman su nombre del cerro de Las Vistillas, denominado así por las vistas que se divisan desde su cima, con diferentes panorámicas de las riberas del río Manzanares y de la Casa de Campo. Se trata de una de las formaciones montañosas que sirvieron de defensa natural a la ciudad durante la Edad Media, sobre la cual fue edificado a principios del siglo XIII el Convento de san Francisco, precedente de la actual basílica dieciochesca. Por esta razón, el lugar era conocido en el siglo XVIII como cerro de Las Vistillas de san Francisco el Grande.   

   Los terrenos fueron centro de disputas entre la iglesia y el Concejo de Madrid. XV de manos del Concejo a los duques del Infantado,  que más tarde quedó vinculada a la Casa de Osuna. En el siglo XIX, el Obispado de Madrid-Alcalá (en la actualidad, Archidiócesis de Madrid) se hizo con la finca de los duques de Osuna. En 1900 se ordenó la demolición del palacio, para levantar sobre su solar la sede del Seminario Conciliar, si bien se tomó la decisión de conservar los jardines aledaños.

  El recinto ajardinado fue comprado posteriormente por el Ayuntamiento de Madrid, que procedió al acondicionamiento de su parte septentrional con la creación de la plaza de Gabriel Miró y la instalación de diferentes elementos urbanísticos y ornamentales usados como marco de verbenas durante las fiestas de san Isidro, patrón de Madrid.

   Antes de su adecuación como jardín, en la década de 1920, la zona albergaba distintos mercados de productos alimenticios, principalmente de melones. 

   Los jardines existentes en la plaza de Gabriel Miró fueron trazados en 1932 por el arquitecto Fernando García Mercadal y remodelados en 1945 por Manuel Herrero Palacios. Ocupan la parte más alta del cerro de Las Vistillas y se distribuyen en dos plataformas escalonadas. La plataforma situada más arriba tiene forma cuasi-rectangular y está rodeada por un murete. Una fuente de planta lobular decora su parte central y, a ambos lados, hay instalados dos monumentos: un busto dedicado a Ignacio Zuloaga, labrado en piedra de caliza por Juan Cristóbal González Quesada en 1947, y la escultura conocida como La violetera, obra de Santiago de Santiago (1925), que estuvo en un primer momento en la confluencia de la calle de Alcalá con la Gran Vía y que fue trasladada a la plaza el 13 de junio de 2003.

 La segunda plataforma tiene planta cuadrangular, con cabecera curvada. En ella se inauguró el 29 de mayo de 1972 el monumento a Ramón Gómez de la Serna, realizado en bronce por Enrique Pérez Comendador. Junto a su cara posterior, se eleva una pérgola semicircular, que flanquea al conjunto escultórico.

   El tramo meridional de los jardines se extiende alrededor de los conjuntos monumentales del Seminario Conciliar de Madrid y de San Francisco el Grande, que cierran su lado oriental, hasta entroncar con el parque de la Dalieda, inaugurado en 2007 junto a la fachada sur de la basílica. 


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