La existencia de ricas huertas pertenecientes al marqués de Castañeda o al convento de San Jerónimo –o quizá a ambos– se ofrece como origen de la calle y su nombre, aunque distintas fuentes mencionan la posibilidad de otros huertos como los del viejo cementerio de la iglesia de San Sebastián y la lonja que se abría a la calle de Atocha, conjunto hortelano que da nombre a otras calles vecinas como la de la Berenjena. Aparece rotulada como camino de las Huertas en el plano de Espinosa.
Con un legendario pasado de calle de la prostitución que inspiraría frases como "calle Huertas, más putas que puertas", ya a finales del siglo xx, Huertas dio nombre al conjunto de la zona como barrio “con marcha”, tapeo, bares, restaurantes y locales nocturnos. La euforia de los herederos de la taberna de Lepre disminuyó en el inicio del siglo xxi tras reiteradas quejas de los vecinos y la inclusión de la zona en el plan de calles peatonales de la capital de España.
Bajando la calle se encuentran fachadas de los edificios ocupados por la Real Academia de la Historia, como el Nuevo Rezado, obra de Juan de Villanueva y el palacio del Marqués de Molins, en el número 2 de la calle del Amor de Dios, con fachada a la de Huertas.
También hay noticia de que Miguel de Cervantes vivió en el número 16 de esta calle, y de que en el inmueble del número 15 murió el 18 de mayo de 1883, el ministro Manuel Orovio Echagüe, autor del Decreto Orovio.
La calle de las Huertas acaba en la plazuela donde estuvo la Real Fábrica de Platería de Martínez de la que sólo queda el nombre y una fuente.
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