Rotulada así tanto en el plano de Texeira (1656) como en el de Espinosa, se documentan construcciones particulares desde 1738. Su nombre conmemora que en este lugar se instalara el entoldado desde cuyo trono, la esposa de Felipe III presenció la procesión dedicada al Cristo de la Paciencia, el 13 de diciembre de 1639.
Ramón de Mesonero Romanos la incluye en la crónica de sus paseos por El antiguo Madrid (1861) en esta detallada descripción de la zona:
El citado colegio de Nuestra Señora de la Presentación y su iglesia, más conocidos como de las Niñas de Leganés, institución fundada en 1630, fueron demolidos con la construcción de la Gran Vía al inicio del siglo xx, aunque el título de niñas de Leganés se mantuvo para denominar los jardines que en la calle de Bailén ocuparon los solares ocupados antes por otros edificios de dicha institución docente religiosa.
La calle conserva algunos edificios interesantes de arquitectos como Joaquín Saldaña (dos edificios de viviendas para Félix Murga, construidos en 1912-1913); Jerónimo Pedro Mathet Rodríguez (fachada posterior del edificio de Seguros La Estrella en el n.º 10 de la Gran Vía construido entre 1916 y 1921); Eduardo Gambra Sanz y Antonio de Zumárraga (estructura posterior de la Sede de la Gran Peña, edificio construido de 1915 a 1916); o José María Mendoza Ussía y José Aragón Pradera (fachada posterior en los números 20-22 del inmueble viviendas y oficinas para el marqués de Urquijo, de Gran Vía, 6).


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