Tras la artística rejería de la puerta del Príncipe, la que permanece casi siempre cerrada -solo se abre cuando los reyes han acudido en ocasiones especiales-, se abre una de las escaleras monumentales más impresionantes de Madrid.
La llamada escalera imperial fue realizada en mármol de Carrara por Adolfo Areizaga y decorada con unas vidrieras que se fabricaron en la casa Mayer de Múnich con figuras alegóricas de las artes, las ciencias o los continentes. Desde la vidriera superior, la diosa de la Fortuna, con el cuerno de la abundancia, reparte monedas de oro rodeada de las tres gracias y las tres parcas, representantes de la riqueza y la pobreza respectivamente.




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