Estas fiestas navideñas poco a poco van convirtiéndose en todo lo contrario a su esencia primitiva.
Hoy lo importante es "quién lo tiene más grande, más largo, más gordo o más luminoso".
Si es un gasto innecesario, no importa. Si se gastan lo que no tienen, es igual. Que no es un árbol y si un andamio iluminado, a callar. Que uno gana a otro por unos metros, no pasa nada, se pone una estrella más grande y punto.
Las ciudades de Vigo, Granada, Badalona, Madrid, Sevilla, Cartes y alguna otra más, con sus alcaldes al frente, luchan por el honor de tener el andamio con forma de árbol más alto, más fuerte, más grande, más luminoso y hasta más gordo de España.
¡Allá ellos con su Navidad!





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