Ana Sirgo Suárez nació el 20 de enero de 1930 en el seno de una familia de mineros asturianos. Sin ninguna posibilidad de acceder a la mínima educación.
Con el final de la Guerra civil y el triunfo golpista, su padre tiene que huir al monte para formar parte de la resistencia, mientras que su madre es detenida y encarcelada en Arnao.
Recogida por unos tíos, Ana pasa a vivir en Andrín, en el concejo de Llanes. Allí trabaja en el campo y colabora con la guerrilla como enlace. A los doce años es descubierta y detenida por la Guardia Civil junto a su madre y un tío.
Tuvo la ocasión de ver por última vez a su padre, antes de que fuera asesinado en 1947 y enterrado en una cuneta todavía no localizada.
Un mes después del comienzo de la Huelga minera de 1962 y dada la situación de miseria en que se encontraban las familias, las mujeres de la Cuenca minera decidieron organizarse y apoyar activamente la huelga. Así, organizaron piquetes e impidieron que los esquiroles pudiesen acceder a los pozos.
Anita Sirgo participó de forma decisiva en la organización de los grupos clandestinos de mujeres que se ocupaban, entre otras cosas, de recolectar ayuda en forma de alimentos, transmitir mensajes o repartir pasquines.
Por su activismo durante la huelga, Anita sufrió los efectos directos de la represión. Fue encarcelada, rapada a tirones, sufrió torturas y quedó sorda del oído izquierdo después de una paliza que le propinó un capitán de la Guardia Civil. El por entonces ministro del régimen franquista, Manuel Fraga llego a mofarse públicamente de ella y a negar las torturas y palizas.
En 2013 fue una de las firmantes de la causa contra los crímenes del franquismo investigados por la jueza argentina María Romilda Servini. Al año siguiente se manifestó con el Tren de la Libertad y junto a las Marchas de la Dignidad.
Anita Sirgo falleció el 15 de enero de 2024. Descanse en paz.

.webp)

No hay comentarios:
Publicar un comentario