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viernes, 27 de marzo de 2026

Esclavos y esclavas españoles. Juan de Sessa.

     

   Juan de Sessa, también conocido como Juan Latino fue un poeta y humanista del Renacimiento español. Se le puede considerar la primera persona negra que recibió estudios universitarios en Europa y que alcanzó una cátedra; esta la tuvo de Gramática y Lengua Latina en la Universidad de Granada.​

     Nació, según cuenta el, en Etiopia (África subsahariana) sobre el 1518, hijo de una esclava negra africana, comprado por Elvira Fernández de Córdoba, II duquesa de Sessa, hija del Gran Capitán, y su esposo Luis Fernández de Córdoba y Zúñiga, el IV conde de Cabra, obteniendo el apellido por su dueña. Fue asignado al hijo de sus señores Gonzalo, algo más joven que él y con quien desarrollaría una fuerte relación.   

     En 1524 falleció la duquesa en Italia, y dos años después lo haría el conde, instalándose Gonzalo y sus hermanas en Granada al cuidado de su abuela materna, donde Gonzalo fue educado e instruido en las artes liberales siempre acompañado por Juan. Durante esos años, Juan aprovechó la educación que impartían al joven duque al participar con él en las lecciones. Más tarde, al tener que acompañarlo a sus clases en la Universidad de Granada, logró seguirlas también, todo un reto, "pues no le estaba permitido entrar en las aulas y tenía que escuchar desde fuera".   

   Fue protegido de todos los arzobispos de su tiempo y, especialmente, estrecho amigo del presidente de la Real Chancillería, Pedro de Deza. Fue manumitido en 1538 y continuó sus estudios en Granada. Allí estuvieron también, y tal vez los llegaría a conocer, Juan Boscán, Garcilaso de la Vega y Juan Rufo; con este último se solía confundir a Juan Latino, ya que compuso un poema de igual título que él, Austriada. El asunto de esa composición épica en hexámetros latinos tenía que ver con la estancia de Juan de Austria en Granada, lo que sugirió a Deza encargarle a Juan Latino la tarea de escribir un gran poema que cantara la gran hazaña de la victoria de Lepanto en versos latinos; es de suponer que para recabar información de primera mano lo entrevistó por entonces.   

   El 2 de febrero de 1546 obtuvo el título de bachiller en Filosofía. Se enamoró de una de sus alumnas a la que daba clases de música, la joven noble Ana de Carleval, dama distinguida hija de un veinticuatro (administrador del Ducado de Sessa). El caso es que la relación fructificó, el casamiento tuvo lugar en la Iglesia de Santa Ana (Granada) en 1547 y 1548, en donde ambos y familia están enterrados. El matrimonio tuvo cinco hijos: Bernardino, Juan, Ana, Juan y Juana, hija con la que vivió tras su viudez.​ El dramaturgo sevillano Diego Jiménez de Enciso compuso sobre él y sus amores con su alumna y futura esposa blanca una obra teatral llamada Juan Latino.

    En 1556 alcanzó el grado de licenciado universitario y el 31 de diciembre de 1556 recibió en la Universidad de Granada para regirla, de manos de Pedro Guerrero, arzobispo de Granada, la cátedra de Gramática y de Lengua Latina, cargo que desempeñó durante veinte años.      

     El 3 de diciembre de 1578 murió su amigo de la infancia y protector Gonzalo Fernández de Córdoba, y Juan Latino le comentaba al nuevo arzobispo, Juan Méndez de Salvatierra, también de humilde cuna, su cariño a su amigo de la infancia en una sentida elegía: "Tanto pueden las letras, que al faltarnos éstas, ni vos saliéredes del campo tras de un arado, ni yo de una caballeriza almohazando caballos".

   Retirado de la docencia en 1586, falleció entre 1594 y 1597 en Granada, y fue enterrado en la iglesia de Santa Ana, donde también serían enterrados su esposa y descendientes.


Obras

La producción poética conservada de Juan Latino se resume en tres volúmenes:

Epigramas (Ad catholicum pariter... Philippum, Deque Sanctissimi Pii Quinti... y Austrias Carmen.), (1573): Composiciones dedicadas al presunto heredero de la corona, Fernando, hijo de Felipe II y su segunda mujer, Doña María de Portugal, nacido el año de 1571. Dedicadas al papa Pío V. Y su composición poética más extensa, Austriadis Carmen, la primera obra poética, con fecha comprobada, que se refiere a la batalla de Lepanto (habida el 7 de octubre de 1571). La compuso en menos de un año, pues el privilegio de impresión está fechado en octubre de 1572, y utiliza el difícil latín humanístico de la época, preñado de evocaciones de Virgilio y de un gran estilo retórico.

De translatione corporum regalium (1576): Un minucioso y detallado relato del traslado al panteón del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial de los cuerpos reales depositados en Granada, por mandato de Felipe II: el de su madre la emperatriz Isabel, su primera mujer María de Portugal y sus dos hermanos Fernando y Juan. Junto al relato se publica el conjunto de epigramas que decoraron los túmulos.

Ad Excellentissimum et Invictissimum D. D. Gonzalum Ferdinandez a Corduba, (1585): Una sentida elegía a su amigo y protector.

martes, 22 de octubre de 2024

Madrileñas olvidadas. Juana Capdevielle

   

  Juana Capdevielle San Martín nació en Madrid el 12 de agosto de 1905. Cursó los estudios secundarios en Pamplona para luego licenciarse en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid, donde tuvo como profesor a José Ortega y Gasset y a María Zambrano como compañera.​ Pensionada por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), amplió sus estudios en Alemania, Bélgica, Francia y Suiza. Trabajó en la biblioteca universitaria de la Facultad donde había estudiado, así como en la del Ateneo.​ Fue conferenciante, junto a Roberto Novoa Santos, Pío Baroja y Ramón J. Sender, en las primeras jornadas organizadas en España en 1934 sobre pedagogía sexual.​   

   El 9 de julio de 1930 ingresó en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, primero adscrita a la Biblioteca Nacional y, desde julio de 1931, a la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid.​ Se convirtió en la primera mujer jefa de una biblioteca en la universidad española, en 1933, y ocupando ese cargo, ese mismo año coordinó el traslado de importantes fondos dispersos en otras dependencias de la universidad a las nuevas instalaciones en la Ciudad Universitaria.​   

  También en 1933, consiguió el puesto de jefe técnico de una de las más reconocidas bibliotecas privadas del país: la del Ateneo de Madrid.​ En este año participó en las Primeras Jornadas Eugénicas Españolas, celebradas entre el 21 de abril y el 10 de mayo, con la conferencia El problema del amor en el ambiente universitario.​

     Otras de sus aportaciones profesionales fueron la organización, en 1934, de un servicio circulante de lectura para los enfermos del Hospital Clínico y de la Cruz Roja; su papel activo en la constitución de la Asociación de Bibliotecarios y Bibliógrafos de España, de la que fue tesorera y su asistencia en la implantación de la Clasificación Decimal Universal (entonces una novedad sólo aplicada en bibliotecas catalanas) en la biblioteconomía española. Esta labor, por la que fue pensionada por la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, se vio truncada por su asesinato.     

   En la primavera de 1936 y por su petición expresa al grupo teatral La Barraca, realizó este la que sería su última funciónː El caballero de Olmedo de Lope de Vega.

   En marzo se casó con el abogado y político Francisco Pérez Carballo.​ Tras la victoria del Frente Popular su marido fue designado gobernador civil de La Coruña. Con el golpe de Estado en julio que dio lugar a la Guerra Civil, mientras ella se refugió en casa de López Abente, su marido fue apresado y asesinado el 24 de julio.​ Al llamar al Gobierno Civil para tener noticias de su esposo, se le comunicó que sería recogida —estaba embarazada— para acompañarla junto a él.​ Sin embargo, fue detenida y encarcelada, conociendo en el calabozo la noticia de la muerte de su marido, quien fue fusilado el 24 de julio en Punta Herminia, cerca de la Torre de Hércules.   

  Liberada a primeros de agosto, siéndole prohibida la residencia en la capital de la provincia, se refugió en Vilaboa (Culleredo), en casa de Victorino Veiga, diputado de Izquierda Republicana.​ Allí recibió una orden de deportación que no le dio tiempo a cumplir, porque en la noche del 17 de agosto fue detenida de nuevo por miembros de la Guardia Civil,​ y asesinada en el kilómetro 526 de la carretera N-VI, encontrándose su cuerpo al día siguiente en las proximidades de Rábade,​ en la provincia de Lugo.


viernes, 21 de junio de 2024

Mujeres olvidadas. Aurora Picornell Femenías

   Aurora Picornell Femenías nació el 1 de octubre de 1912.  Costurera de profesión. En el verano de 1931 participó en la creación del «Sindicato de Sastrería y similares» en Baleares, del que fue su vicepresidenta en un comité de dirección paritario.​ A finales de ese verano empezó a militar en Juventudes Comunistas y más tarde ingresó en el Partido Comunista de España (PCE), donde fue una de las principales dirigentes de la Federación Balear. Recorría las localidades denunciando, con nombres y apellidos, a quienes abusaban de los trabajadores. A los 16 años publicó su primer artículo en el diario comunista, Nuestra palabra, y a partir de ese momento fueron frecuentes sus artículos dentro de la prensa política y sindical de la época. Pasó un tiempo viviendo en Valencia, desde donde siguió escribiendo y mandando sus artículos con el pseudónimo de Amparo Pinós.​  En 1934 participó en la implantación del Partido Comunista en la isla de Menorca y cooperó en la extensión de Socorro Rojo Internacional.   

  En octubre de 1935 fue encarcelada por distribuir la revista Nuestra Palabra (subtitulada Órgano de la Federación Balear del Partido Comunista de España (SE de la IC)) con un manifiesto subversivo;​ esta misma publicación recogió, el 31 de ese mismo mes, un artículo suyo titulado Desde la cárcel de Palma denunciando la situación de las mujeres encarceladas y sus condiciones de vida en la prisión de mujeres de Palma.​

   En el 1936, Mallorca cae en manos de los sublevados contra el régimen republicano. 

   

   Fue detenida en la Casa del Pueblo y encarcelada en la prisión de Can Sales.n. 1​ Se intentó negociar un canje de presos, pero fue sacada de la prisión la noche de Reyes por falangistas que la llevaron al convento de Montuiri, donde fue torturada.​ Esa misma moche fue asesinada junto a otras cuatro costureras: Catalina Flaquer Pascua, las hijas de esta, Antònia Pascual Flaquer y María Pascual Flaquer, así como Belarmina González Rodríguez. Todas ellas son conocidas en Mallorca como Roges des Molinar.    

  Se pensó durante décadas que fue asesinada y enterrada frente al cementerio de Porreras. Sin embargo, en octubre de 2022 se confirmó que uno de los restos encontrados en noviembre de 2021 —durante unos trabajos de exhumación de fosas comunes— en la fosa 3 del cementerio Son Coletes de Manacor pertenecen a Picornell. Fue encontrada con cinco indicios de disparos, tres en la cabeza. Además, se cree que fue violada y maltratada antes de su ejecución. No se descarta que los de otras cuatro mujeres que estaban juntos pertenezcan a los de las Roges des Molinar.

jueves, 15 de febrero de 2024

Mujeres olvidadas. Las españolas de Rayensbrück.

   

Dos fotografías de Isadora
Ramírez.
Archivo de Carmen Patón
 Las españolas de Rayensbrück no deben ser olvidadas nunca. Al igual que no debemos olvidar jamás al restos de mujeres, de la nacionalidad o etnia que fueran, que  sufrieron torturadas y fueron asesinadas en ese campo de concentración. 


   No olvidando a las victimas, no olvidaremos a los torturadores asesinos y menos su ideología perversa.   

    Muchas españolas con Isadora Ramírez García a la cabeza son las protagonistas de la novela  "El barracón de las mujeres" de Fermina Cañaveras.    

Una mujer tatuada con el lema "Feld-Hure", puta de campo. 
Espsa
   Con esta novela, basada en historias reales, se da a conocer y no olvidar a Isadora y tantas otras victimas de la barbarie nazi, ahora que parecen que vuelven a soplar vientos fascistas por el mundo. 

     Isadora Ramírez García fue una madrileña de 17 años que en 1.939  sale de Madrid junto con su madre y una tía en busca de su hermano Ignacio, joven militar republicano obligado a huir a Francia ante la victoria inminente  de los militares golpistas. 

   Con documentación falsa, las tres mujeres, cruzan la frontera ayudadas por la resistencia republicana. Las tres que huían de la Guerra Civil terminaron topándose con la II guerra mundial que se libraba en Europa.

   Detenidas en París, terminan en el campo de concentración de Ravensbrück. Campo situado a 90 km. de Berlín,  era "el campo de la denigración, de la violencia de género, de la trata, el campo de mujeres". Murieron 50.000 de las 130.000 prisioneras que pasaron por allí y que vieron cómo en aquel lugar se montó toda una red de prostíbulos. Las mujeres, unos "premios" para los capos nazis, eran violadas una veintena de veces al día.    

    Pues allí, Isadora es asignada a ser una   FELD-HURE (puta de campo). Esta palabra tatuada en el pecho además de un número y triangulo invertido, en este caso de color negro al tratarse de prostitutas. 

  El triangulo indicaba que todavía no debían morir en la cámara de gas, que todavía podían ser útiles para los monstruos fascistas. 

   Las que se quedaban embarazadas eran trasladadas a un barracón especial, el de "las conejas", en el que eran víctimas de todo tipo de aberraciones pseudocientíficas. Se experimentaba tanto con ellas como con los fetos y los recién nacidos.

 

martes, 6 de febrero de 2024

Mujeres olvidadas. Anita Sirgo

      Ana Sirgo Suárez nació el 20 de enero de 1930 en el seno de una familia de mineros asturianos. Sin ninguna posibilidad de acceder a la  mínima educación.

   Con el final de la Guerra civil y el triunfo golpista, su padre tiene que huir al monte para formar parte de la resistencia, mientras que su madre es detenida y encarcelada en Arnao.​ 

   Recogida por unos tíos, Ana pasa a vivir en Andrín, en el concejo de Llanes. Allí trabaja en el campo y colabora con la guerrilla como enlace.​ A los doce años es descubierta y detenida por la Guardia Civil junto a su madre y un tío. 

   Tuvo la ocasión de ver por última vez a su padre, antes de que fuera asesinado en 1947 y enterrado en una cuneta todavía no localizada.​   

  En 1950 casó con Alfonso Braña Castaño, minero del pozo Fondón. Ambos comenzaron a militar de manera más intensa en el Partido Comunista de España.

    Un mes después del comienzo de la Huelga minera de 1962 y dada la situación de miseria en que se encontraban las familias, las mujeres de la Cuenca minera decidieron organizarse y apoyar activamente la huelga. Así, organizaron piquetes e impidieron que los esquiroles pudiesen acceder a los pozos.

   Anita Sirgo participó de forma decisiva en la organización de los grupos clandestinos de mujeres que se ocupaban, entre otras cosas, de recolectar ayuda en forma de alimentos, transmitir mensajes o repartir pasquines. 

  Participó en el encierro en la catedral de Oviedo  junto con cerca de cuarenta mujeres. Bajo el principio de la no violencia activa, intentaban con ello dar visibilidad a la lucha en todo el territorio español y llegaron a contar con el apoyo del obispo auxiliar de entonces, Segundo García de la Sierra. Finalizaron el encierro después de que se organizaran huelgas de solidaridad en países como Francia o Bélgica. 

  Por su activismo durante la huelga, Anita sufrió los efectos directos de la represión. Fue encarcelada, rapada a tirones, sufrió torturas y quedó sorda del oído izquierdo después de una paliza que le propinó un capitán de la Guardia Civil.​ El por entonces ministro del régimen franquista, Manuel Fraga llego a  mofarse públicamente de ella y a negar las torturas y palizas.​ 

   Tras su puesta en libertad, se vio obligada a exiliarse en París. Al cabo de dos años y ante la impotencia de no poder colaborar con la lucha obrera, en 1966 Sirgo decidió volver a Asturias con el consentimiento del Partido. Una vez en Oviedo, fue requerida y detenida por causas militares y pasó cuatro meses en la cárcel.

  En 2013 fue una de las firmantes de la causa contra los crímenes del franquismo investigados por la jueza argentina María Romilda Servini. Al año siguiente se manifestó con el Tren de la Libertad y junto a las Marchas de la Dignidad.​

 Anita Sirgo falleció el 15 de enero de 2024. Descanse en paz. 


viernes, 19 de enero de 2024

Mujeres olvidadas. Laura AlbénizJordana

   

    Nació en Barcelona el 16 de abril de 1890, hija del matrimonio formado por el pianista y compositor Isaac Albéniz y Rosina Jordana. Cuando era pequeña, la familia se trasladó a Londres, donde recibió una excelente formación. Llegó a dominar hasta siete u ocho idiomas. También vivió entre París y Niza, durante los primeros años del siglo xx.

    En 1906, con sólo dieciséis años hizo su primera exposición en el Musée Moderne de Bruselas, donde presenta "Pages d'album" una muestra de dibujos y acuarelas que fueron muy bien recibidos por la crítica, que las calificaron de divertissants et spirituels.​ Un año más tarde, en 1907, expuso dibujos y pasteles, en una muestra que compartida con Ismael Smith, al establecimiento de Josep Ribas en Barcelona. Desde entonces la crítica siempre le fue muy favorable aunque, a menudo, aludió a su «espíritu femenino». La buena relación con su padre le abrió las puertas del mundo artístico y cultural parisino de principios del siglo xx.   

  Las obras de esta primera época recogen el ambiente mundano de París y de la Belle Epoque, un mundo de dandismo entre "vache" y "chic",​ la importancia del ambiente decorativo, urbano y moderno, pero también un mundo culto y contemporáneo en el que la presencia femenina es destacada. ​Unos años más tarde, en 1911, participa en una exposición conjuntamente con Ismael Smith, Néstor Fernández y Marià Andreu al Faianç Català.​ ​ Y tres años más tarde, en 1914, realiza una exposición individual en las Galerías Dalmau. En esta exposición encontramos que el tema central gira en torno a la figura femenina, pero en este, deja de lado el ambiente parisino, y se centra más en el folclórico, como sevillanas, bailarinas, gitanas, etc. Presentó cincuenta dibujos, aguadas y pasteles.​   

  En 1918 se casó con un militar de carrera, Vicente Moya, quien, desde 1933, trabajó para la industria británica. Con él tuvo dos hijos: Julio y  Rosina.​ Su hijo murió durante la guerra civil. La familia de su hija, será la heredera del legado de Isaac Albéniz.​ Su casa funcionó como una especie de los últimos famosos Salones: se celebraron semanalmente tertulias donde asistían intelectuales y artistas de la época como sus grandes amigos Olga Sacharoff y Otto Lloyd.

   Fue una artista polifacética, pintó acuarelas y pasteles, diseñó exlibris, y sobre todo trabajó como dibujante. Entre los años 1919-1921, sus ilustraciones pueden encontrarse en revistas de la época como Feminal, D'Ací D'Allà y La Esfera (donde ilustraba los artículos de Eugenio d'Ors). También trabajó como ilustradora de libros, entre ellos Elegías (1910) de Eduardo Marquina, y posteriormente La aldea ilusoria (1920) y El peregrino ilusionada (1921) de Gregorio Martínez Sierra.​   

   Laura Albéniz, mantenía una buena relación con otros artistas de su época. Con Eugeni d'Ors mantuvieron a lo largo de toda la vida, una relación profesional, intelectual y de amistad, como testigo de esta relación nos ha quedado una fructífera correspondencia.​ Así encontramos que a partir de los años 1930 las figuras que dibujaba Laura Albéniz van evolucionando hacia el mediterranismo, defendido por d'Ors, y representando el ideal de mujer novecentista: una mujer catalana sana y fuerte, de formas redondeadas, a la que se asignaba el rol tradicional de esposa y madre, y transmisora de valores morales y culturales.

    Estas mujeres se alejan de las jóvenes modernas que había pintado o dibujado años atrás, que nos transportaban a un ambiente culto, elegante y moderno, y representaban un nuevo modelo de mujer en busca de su libertad. Posiblemente, este giro en su producción es consecuencia de los últimos latidos del Novecentismo, que se dieron justo después de la dictadura de Primo de Rivera, y que se convirtieron en una forma de reivindicar la cultura de principios de siglo que había sido fuertemente reprimida.

viernes, 29 de diciembre de 2023

Mujeres olvidadas. Lluïsa Vidal

   

    Lluïsa Vidal nació en Barcelona el año de 1876. Hija del mueblista Francesc Vida, que le transmitió la justa educación para que pudiera ganarse la vida por ella misma. 
  Así pues, recibió una sólida formación artística. Cabe recordar que sus profesores de música fueron Granados, Albéniz y Casals y que participaba a las fiestas modernistas organizadas por Rusiñol, un ambiente que le era muy familiar ya que su padre estaba muy introducido en este movimiento al recibir muchos encargos para las construcciones modernistas.

   Una persona de talento, pero mujer, y en su época pocas mujeres podían destacar en el arte. 

  En 1901, Lluïsa se fue a París donde permaneció un año para aprender en una academia mixta.  Hasta que pudo dedicarse a la pintura profesionalmente con gran éxito y poder llegar a establecer su propio taller, cuando la mayoría de las pintoras realizaban sus obras en casa. De hecho, en 1911 abrió una escuela femenina de dibujo y pintura frecuentada por muchas alumnas. 

   Se ganaba la vida como retratista y también colaboraba como ilustradora de varias revistas, como ‘La ilustración artística‘ o ‘Feminal‘. La suya fue una vida breve pero intensa pues dejó de existir en 1918, víctima de aquella mortal epidemia de gripe.

  Tras su muerte, la Sala Parés montó una gran exposición retrospectiva aunque no pudo impedir que la artista seguidamente cayera en el olvido. Hasta tal punto que ni siquiera la citan en algunos capítulos del Modernismo Catalán.

martes, 19 de diciembre de 2023

Puiggener Sánchez, María Luisa

 

 Nació en Jerez en 1867; pero su familia, según los documentos, es de origen catalán. Consta como hija de José Puiggener Bajes y María Sánchez Pastrana y, gracias a la situación socioeconómica de su familia, María Luisa pudo acceder a una educación lo suficientemente sofisticada como para comenzar en el mundo del arte, donde se ganó un importante renombre,​ a pesar de tratarse de un mundo controlado por hombres.

El principal impedimento al que se enfrentó fue la oposición por parte de los críticos de arte, que no llegaban a concebir la idea de que tal talento pudiera ser de una mujer; a pesar de ella reconocer sus obras.  Fue discípula de José Jiménez Aranda, como dejaba claro entrever en los estilos y formas utilizadas para sus obras.

Se trata de una importante figura dentro del arte sevillano de comienzos del siglo xx, como indica su presencia en numerosas exposiciones entre 1900 y 1920. 

María Luisa Puiggenner tuvo una actividad artística activa y fue aclamada por la crítica de la época. Sin embargo sus obras no aparecían firmadas con su nombre de pila sino con sus iniciales “L. Puiggener”, por lo tanto no se sabía si se trataba o no de una mujer. Esto llevó a que se iniciaran una serie de debates sobre el lugar de las mujeres en el aspecto cultural y artístico de su época.​

Su participación en la esfera artística se sitúa entre las primeras dos décadas del siglo xx. Presentó sus obras en una veintena de exposiciones como son las Exposiciones de Bellas Artes de primavera Sevilla entre 1901 y 1920. Llegó a exponer entre una y cuatro obras, en ocasiones participando como única mujer.

Junto a otras artistas participó en la primera Exposición Feminista que se celebró en el Salón Amaré de Madrid en junio de 1903. Destacó entre la crítica por su obra “Muchacha que ojea un álbum”.

Asimismo, participó en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de los años 1904, 1906 y 1910, obteniendo en las dos primeras una Mención Honorífica. En 1907 fue seleccionada para concurrir a la V Exposición Internacional de Arte de Barcelona, en la que tan solo el artista Gonzalo Bilbao y ella participaron representando a España.

En la escena internacional, María Luisa Puiggenner concurrió en las Exposiciones de Pinelo en Buenos Aires de los años 1908 y 1909, en la Exposición del Centenario de la Independencia de México (1910), así como en la Exposición Internacional de Arte del Centenario en Buenos Aires (1910) donde logró ser la única artista en recibir una Tercera Medalla.​

Su fallecimiento en Sevilla se sitúa en el año 1921.

martes, 28 de noviembre de 2023

Mujeres olvidadas. Alejandrina Gessler

 

Alejandrina Anselma de Gessler y Shaw, conocida como Alejandrina Gessler y Lacroix, nació en Cádiz en el año de 1831, fue una pintora y escritora española que destacó por exhibir sus obras en el Salón de París y, además, por ser la primera artista femenina en ser admitida en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y en la Academia de Bellas Artes de Cádiz.

  Conocida como Alejandrina Gessler y Lacroix, usaba el seudónimo de Anselma como pintora y Fulana De Tal como escritora. Su padre, Alejandro Gessler, era un cónsul de Rusia en Cádiz y su madre, Aurora Shaw de Murphy, aunque era malagueña, descendía de una familia de comerciantes escoceses por línea paterna y de irlandeses afincados en Cádiz por línea materna. 

   En la ciudad gaditana residió varios años, comenzando a recibir sus primeras lecciones de pintura. Se casó posteriormente con Charles Lacroix, un destacado dirigente del partido bonapartista, a la edad de 22 años, por lo que la mayor parte de su vida la pasó en París.

  Su residencia en París fue en la exclusiva Avenue de Messine 25, cerca del Parc Monceau. Allí instaló, en la planta superior, su estudio y sus concurridos salones. Desarrolló su formación en el taller de Charles Joshua Chaplin junto a pintoras como Mary Cassat o Eva Gonzalès. Alcanzó no solo la madurez artística sino también una trayectoria profesional aplaudida por la crítica y demandada por coleccionistas privados y públicos. En 1878 recibió su primera medalla con su obra La adoración de la cruz en Jueves Santo (1869), en la Exposición Provincial de Bellas Artes de Cádiz y, tras la Guerra Franco-Prusiana, desde diciembre de 1871 a 1873, se trasladó con su familia a España, residiendo en Cádiz y Madrid. En Cádiz entró en contacto con la pintura costumbrista andaluza, mientras que en Madrid regresó al Museo del Prado, donde pudo relacionarse con Federico de Madrazo. En este periodo de tiempo también tuvo oportunidad de viajar a Tánger. Esta experiencia le llevó a pintar con una estética oriental algunas obras como La fiesta del natalicio en Tánger (1872-1880), que pertenece a la Real Academia de San Fernando de Madrid.

Tras finalizar la guerra, en 1872 regresó a París, donde retomó los encargos tanto públicos como privados de los que podemos destacar los retratos. En 1885 presentó en el Salón de París su obra más alabada, una representación de la diosa Juno.

A partir de 1890 sus problemas de salud le obligaron al reposo por grandes periodos de tiempo. Este hecho se juntó con el fallecimiento de su marido en 1895, momento en el que, prácticamente, dejó de pintar salvando algunas aportaciones a la Exposition des Femmes Peintres et Sculpteurs de 1901. Comenzó entonces su faceta de escritora. Publicó en un libro autobiográfico titulado Recuerdos de Cádiz y Puerto Real (1841-1859), en el que describe la vida en la ciudad gaditana en la segunda mitad del siglo xix. Alejandrina Gessler falleció en París en 1907.​

jueves, 9 de noviembre de 2023

Mujeres olvidadas. María Domínguez Remón

   Nació el 1 de abril de 1882 en Pozuelo de Aragón, Zaragoza, en una familia de jornaleros muy humildes que no sabían leer ni escribir. Tuvo que dejar de asistir a la escuela a muy temprana edad para dedicándose a labores. En medio de la dura vida del campo comenzó a desarrollar una de sus grandes aficiones: la lectura.

   A los 18 años fue casada en un matrimonio concertado por sus padres, y cansada de los maltratos, vejaciones y humillaciones, decidió abandonar al marido en 1907 huyendo a Barcelona, y más tarde a Zaragoza, donde se matricula en la Escuela de Artes y Oficios y la Escuela Normal para realizar estudios de maestra, a la vez que trabaja como costurera.

   Empezó enviando artículos al diario El País, y en 1916 colabora en el periódico republicano El Ideal de Aragón, donde firmaba con el seudónimo IMPERIA. En 1917 ejerce como maestra en el Valle de Baztán, al tiempo que realiza los estudios en Pamplona. Debido a su mala salud en 1918 regresa a Zaragoza, y a lo largo de los años 20 se traslada a Gallur, de donde procede su segundo esposo, republicano como ella.

   Gran amiga de la escritora Pilar Ginés Blánquez y su familia, María seguirá escribiendo para diferentes medios y empieza a colaborar en el semanario socialista Vida Nueva que comenzó a publicarse en 1930 en Zaragoza. Proclamada la Segunda República, en Gallur alcanza prestigio por su labor en beneficio de los humildes, y se solicita su cooperación para unas jornadas de exaltación y difusión del régimen republicano entre el colectivo de las mujeres, que la lleva a realizar varias conferencias a lo largo de 1932 por las provincias de Huesca y Zaragoza. En 1932, y en medio de los conflictos políticos que enfrentan al país, es elegida alcaldesa de su ayuntamiento y presidenta de su comisión gestora, de modo que se convertía en la primera mujer en acceder a la alcaldía en un régimen democrático en España. Las críticas recibidas por su gestión en defensa de los derechos laborales y femeninos la hizo desistir de continuar en su cargo político y volvió a su labor docente. En 1934 publica su libro Opiniones de mujer que recoge cuatro de sus conferencias: «Feminismo», «La mujer en el pasado, en el presente y en el porvenir», «El socialismo y la mujer» y «Costa y la República».   

  Periodista, feminista, defensora de la República y maestra, cuando se declaró la Guerra Civil española, María Domínguez fue fusilada en las tapias del cementerio de Fuendejalón, el 7 de septiembre de 1936, unos días antes de que fuera también fusilado su marido.


Tomado de: Ayuntamiento de Zaragoza. Mujeres e igualdad

jueves, 2 de noviembre de 2023

Mujeres olvidadas. Elvira de Hidalgo

 

  Elvira Juana Rodríguez Roglán nació Valderrobres, provincia de Teruel, el 28 de diciembre de 1891. Hija de Miguela Roglán Bel y Pedro Rodríguez Hidalgo,​ de niña se trasladó a Barcelona, donde comenzó sus estudios de canto con Conchita Bordalba y María Barrientos. Los culminó en Milán con el maestro Melchor Vidal. En 1908, con 16 años, debutó en el Teatro di San Carlo de Nápoles, interpretando la Rosina de El barbero de Sevilla.

   Se inició una brillante carrera que le llevó por los principales teatros de Italia, Europa y América. Reconocida como una de las mejores soprani d’agilitá de su época, dio vida a las protagonistas de Linda de Chamounix, Rigoletto, I Puritani, Lucía de Lammermoor, etc. El Teatro Real de Madrid también fue testigo de sus éxitos; en él actuó por última vez en 1923. Siguió actuando de forma habitual hasta 1930 y, esporádicamente, hasta 1936.   

 Su personalidad de intérprete fue reconocida no solo por su preparación como soprano coloratura, sino como alguien que dotaba a sus personajes de una gran verosimilitud. Su Rosina de El Barbero de Sevilla, de Gioacchino Rossini, fue uno de los personajes mejor defendidos en los teatros de Milán y Nápoles. Su voz cálida y cristalina poseía, además, una tesitura amplia y de gran fortaleza, inusual en una soprano ligera.   

   Retirada de la escena, dedicó su actividad a la enseñanza. En Atenas formó a María Callas entre los años 1938 y 1943. En 1949 pasó a Ankara, y en 1959 se estableció definitivamente en Milán. Desde 1947 ha sido reconocida sobre todo como "la maestra de la Callas".

    Falleció en Milán el 21 de enero de 1980, después de muchos años, sus restos descansan en su pueblo natal, donde se ha abierto un museo en su honor. 

sábado, 23 de septiembre de 2023

Madrileñas célebres. Francisca Bezón

 

 Francisca Bezón  conocida como "La Bezona", fue una actriz, 'autora' y música del Siglo de Oro Español. 
   Durante años, los investigadores la consideraron hija natural del dramaturgo y poeta Francisco de Rojas Zorrilla.

 Nacida con bastante probabilidad en el Madrid de Felipe IV, Francisca Bezón fue hija adoptiva de la actriz Ana María de Peralta y Escobedo, también apodada "la Bezona" y de Gregorio de Rojas alias "Juan Bezón".​ En la temporada 1657-8 ya aparece como comedianta distinguida en la compañía de Juan Tapia. En esa época debió casarse con Vicente de Olmedo, benjamín del actor y empresario Alonso de Olmedo.

    Mediado el XVII Francisca, al parecer indispensable haciendo el papel de gitana en el drama del calderoniano Antonio de Solís y Rivadeneyra Amor y obligación, y estándose representando este en el Coliseo de Palacio en los días previos al Corpus, abortó como resultado del ajetreo de idas y venidas a la corte y los habituales calores de finales del mes de junio en Madrid. El mal parto no se la llevó a la tumba y queda noticia de que en 1659 estaba de nuevo en los escenarios madrileños bailando en la obra Los Juan Ranas.

  También visitó la corte de París, llegando a permanecer once años en Francia con la compañía de Sebastián de Prado.2​ Se le concede además a La Bezona, el mérito de haber conquistado la corte de Luis XIV con su interpretación de la comedia clásica española, seducción que contribuyó a que la compañía fuese protegida durante más de dos lustros por la reina María Teresa, hija de Felipe IV y esposa del Rey Sol.

  De regreso a España, figuró en Madrid como primera dama (primera actriz) en las compañías de Manuel Vallejo y Antonio de Escamilla.​ Todavía el 3 de junio de 1683, ya madura y 'autora' (sinónimo en su época de empresaria teatral), la compañía de "la Bezona" hizo en palacio una representación particular de la referida obra Amor y obligación;​ y un año después aparecen representando El desdén, con el desdén, de Agustín Moreto.

  Casiano Pellicer, en el segundo tomo de su singular tratado, recoge algunos de los homenajes literarios que "la Bezona" provocó a lo largo de su vida profesional.​

  A finales de 1702, ya retirada de la comedia por edad y achaques, hizo testamento junto con su marido, para fallecer poco después, en enero de 1703, en la casa madrileña de la calle Cantarranas en la que ambos cónyuges residían.

martes, 11 de julio de 2023

Madrileñas célebres. Ángela García Rives

   

   Ángela Rafaela Ana García Rives  nació en Madrid, el 2 de junio de 1891. Fue la primera bibliotecaria española, conseguido cuando accedió, después de presentarse a las oposiciones en 1913, al 3.er grado de Oficiales del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos.

   Perteneciente a una familia con antecedentes bibliotecarios, su padre fue archivero-bibliotecario del Senado. Estudió el Bachillerato en el Instituto General y Técnico del Cardenal Cisneros, al igual que sus hermanos.​ Después, estudió Magisterio en la Escuela Normal de Madrid y amplió sus estudios en el Colegio Nacional de Sordomudos y Ciegos. Se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad Central de Madrid obteniendo el Premio Extraordinario en la sección de Historia en 1912. Obtuvo el doctorado con premio extraordinario en 1917 con una tesis sobre los reyes Fernando VI y Bárbara de Braganza.​   

    Fue la primera mujer en ingresar en el Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos en 1913, al que se presentaron 91 postulantes a las pruebas de oposición, hubo 26 aprobados y ella fue la única mujer en presentarse y además superarlas. Estuvo destinada en la Biblioteca Pública de Jovellanos en Gijón y en el Archivo General Central de Alcalá de Henares en 1914.​ A los pocos meses, en julio de 1914, ingresa por concurso en la Biblioteca Nacional de España, BNE, donde permaneció durante 46 años, hasta su jubilación el 12 de junio de 1961.​

   En 1948, luego de 34 años de servicio y con designación de interina desde 1930, fue nombrada jefa de catalogación en la BNE, durante su gestión se produjeron numerosas publicaciones sobre normativa para catalogación y ordenación del catálogo.​


«No es cosa frecuente entre nosotros que las mujeres acometan y publiquen trabajos científicos. Aun los literarios los realizan parca y excepcionalmente. Y menos, que la borla doctoral, antiguo patrimonio de cabezas barbadas, cubra cabezas femeniles, donde de ordinario lucen galas más frívolas».

—Ángela García Rives.


  Durante sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid tuvo por compañeros al Marqués del Saltillo y a Claudio Sánchez Albornoz. Cuando se traslada a la BNE en 1914 coincide con Manuel Machado como compañero de trabajo.