Viaje hasta el límite
Luis Martín-Santos
En la España de los años cincuenta, en un elegante chalet de las afueras de una gran ciudad, vive Pedro, un acaudalado empresario que se encuentra postrado en una silla de ruedas. Su enfermedad, aparentemente incurable, le ha convertido en un hombre con un carácter irritable y hosco que hace muy difícil la vida a su familia.
La aparición de El Intruso, un atractivo oportunista que propone una inversión de grandes dimensiones, convierte la casa en un volcán de conflictos y pasiones extremas. Las pretensiones económicas de su hijo Alberto y las ganas de vivir de Gloria, su bella y joven mujer, conducirán a Pedro a despojarse de sus bienes terrenales y, como un Rey Lear contemporáneo, a proponer un inesperado Viaje hasta el límite en el que nadie parece que va a salir ganando.
Este año se celebra el centenario del nacimiento de Luis Martín-Santos, el autor de Tiempo de silencio, considerada como una de las mejores novelas españolas del siglo XX y que el autor publicó en 1961, poco antes de su fallecimiento. Al revisar su obra completa con el propósito de reunir y editar toda su producción literaria, su familia sacó a la luz un pequeño corpus de obras dramáticas de entre las que destacaba la que presentamos en el Teatro Español.
Viaje hasta el límite es una obra fechada en 1953, poco antes de que el autor cumpliera la treintena, en la que encontramos un sólido drama de corte existencial que refleja sus influencias literarias y filosóficas, además de algunas de las inquietudes políticas del momento. Un apasionante drama familiar que se desarrolla en la España de los 50 y plantea un camino completamente distinto al de la dramaturgia que se podía ver en los escenarios de la España de aquellos años.
Nota del director
Cualquier amante de la literatura considera Tiempo de silencio como una novela fundamental que hay que leer no solo por su gran calidad o por el retrato que ofrece de un momento trascendental de España, sino también porque pertenece a ese tipo de patrimonio que, al transmitirlo, nos enriquece y nos conforma. Ocurre también que su autor desapareció de manera temprana, en pleno éxito literario y profesional, sin apenas cumplir los cuarenta años y dejando tras él un sinfín de expectativas abiertas, lo cual convierte su figura en algo prometedor, pero que no pudo ser en su totalidad.
Se sabía que Luis Martín-Santos había escrito además de narrativa estudios médicos, ensayos de temáticas variadas e incluso poesía, pero de su vocación dramática nada conocíamos, más allá de comentarios sueltos de algún compañero de generación. Por eso cuando supe que Fernando Doménech estaba trabajando para editar sus desconocidos escritos teatrales, no dudé en llamarle para conocer los detalles del hallazgo: un puñado de obras escritas a máquina de distinto género y extensión, y en diferentes estados de finalización. El corpus era muy interesante, e incluso sorprendente, aunque era evidente que había una pieza que destacaba entre todas: Viaje hasta el límite.
Ya en una primera lectura saltaba a la vista que Luis Martín-Santos se encontraba no solo al tanto del teatro que se escribía por aquellos años en Francia, sino también y de una manera intensa de los clásicos griegos y Shakespeare. Sin embargo, como en el resto de su pequeña producción dramática, el autor que marcó de manera decisiva su escritura fue Eugene O’Neill y resulta, al menos curioso, que el autor realista americano muriese en aquel mismo 1953 en el que la obra que nos ocupa está datada.
Viaje hasta el límite se ocupa de un momento determinante en la vida de una familia de la alta burguesía española de aquellos años 50, y permite a Martín-Santos ensayar técnicas dramatúrgicas de su tiempo, que ya se apartan del realismo y que tienen como vehículo la palabra certera, y el discurso —ligado a las ideas y a la elocuencia—aparece en boca de unos personajes que no soportan su realidad limitante, y que nos recuerda al teatro de Camus o de Sartre. Sin embargo, nuestro autor aprovecha la historia para exponer sus propios planteamientos filosóficos, utilizar su conocimiento profesional sobre la compleja personalidad humana, mostrar sus particulares reflexiones sobre el amor o plantear dudas acerca de la solidez de las relaciones familiares. Todo ello envuelto en un contraste violento que enfrenta anhelos y ensoñaciones con una visión pragmática de la vida en la que la justicia, el amor o la fraternidad han desaparecido por completo.
Y decidimos llevarla a escena porque entendemos que el Teatro Español es el lugar adecuado para estrenar a este gran escritor aunque desconocido autor teatral, y porque además del deseo de llevar este magnífico drama a escena —esto forma parte de nuestra indomable pasión teatral— creemos que es importante lanzar al espectador la pregunta que nos hacemos desde hace un tiempo todos los teatreros que hemos leído su obra: ¿qué hubiera sido de nuestra dramaturgia nacional de haber contado con la calidad de este escritor sobre los escenarios de la España de aquellos años 50-60?
Eduardo Vasco
Ficha artística
Autor: Luis Martín-Santos
Versión y dirección: Eduardo Vasco
Reparto:
Pedro: Ernesto Arias
Gloria: Lara Grube
El Intruso: Agus Ruiz
María: Eva Trancón
Alberto: Luis Espacio
Pianista: Iván López-Ortega
Escenografía: Carolina González
Vestuario: Lorenzo Caprile
Iluminación: Miguel Ángel Camacho
Música y ambiente sonoro: Eduardo Vasco
Ayudante de dirección: Laura Garmo
Una producción del Teatro Español en coproducción con GG Producción Escénica






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