Continua el paseo por la ciudad, despacio, saboreando cada callejón, cada plazuela. Es tanto de lo que disfrutar, que los zapatos parece que andan solos.
Mañana visitare el palacio, la catedral, el cementerio, el castillo y tantos puntos de interés marcados en las guías turísticas, pero hoy como los días anteriores tan solo necesito dejar que la ciudad me envuelva, que el aire fresco y húmedo acaricie mi cara. Hoy tan esta Edimburgo y yo, yo y Edimburgo.

















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