sábado, 10 de enero de 2026

Calles y plazas de Madrid. Angel


   La plaza del Ángel lo forman la confluencia de las calles de San Sebastián, Cruz, Espoz y Mina, Huertas, y los esquinazos de la plaza de Santa Ana 

    Al parecer, la antigua plazuela del Ángel tomó este nombre del Ángel de la Guarda que decoraba la fachada de uno de sus edificios.​     

   En la segunda mitad del siglo XVI, las cofradías de la Pasión y de la Soledad adquirieron en 1579 un corral grande, situado en la embocadura de la calle de la Cruz con la plazuela del Ángel. El corral de comedias de La Cruz, que llegaría a ser Teatro de la Cruz, fue inaugurado el 16 de septiembre de 1584, casi al mismo tiempo que el nuevo corral del Príncipe.​   

  También hay noticia de que a partir de 1683, el extremo de la plazuela del Ángel que formaban la reunión de Carretas con Atocha, fue demarcación del gremio de mercaderes de lonja para las casas almacenes.​

     

  En 1810, sobre los solares que ocuparon las casas del conde de Baños y de Pedro Velasco de Bracamonte, el arquitecto Silvestre Pérez construyó para los condes de Montijo y Teba, un nuevo palacio que llegaría a alcanzar cierta categoría entre la aristocracia madrileña durante el siglo XIX. En él, por ejemplo, la viuda del conde presentó 'en sociedad' a sus hijas María Francisca y Eugenia, que respectivamente llegarían a ser duquesa de Alba y emperatriz de Francia. También fue en este palacio donde, durante la cena de Nochebuena de 1874, se dio a conocer la proclamación del rey Alfonso XII.   

    Se instaló, asimismo en este edificio, el Casino Militar, el Centro de Instrucción Comercial y, durante una temporada fue vivienda de Canalejas. Tras su demolición, se construyó en el solar un edificio comercial que albergaró los Almacenes Simeón, actual Hotel Reina Victoria.     

   Frente al palacio de Montijo, estuvo la relojería Canseco, que tenía un gran reloj colgado de la fachada que anunciaba a los transeúntes las horas.​ Otra atracción del relojero Canseco, en especial para niños y provincianos era el "reloj de los chinos", una maquinaria decorada con dos chinos a ambos lados de la esfera que cuando sonaban las horas se tiraban de las coletas.

     A comienzos del siglo XX se creó en el número 11 una cristalería y tienda de marcos de cuadros y en 1982 se convirtió en el Café Central, conservando la fachada del comercio anterior.


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