Ahora bien, no faltan las versiones e interpretaciones de este clásico, pudiendo variar el pan, el rebozado o el acompañamiento. Se puede emplear un pan de mollete o, en su versión más atrevida, pan negro elaborado con la tinta del propio calamar. El rebozado se puede usar harina de trigo común, o mezclar esta con una de garbanzos, arroz o con una cucharadita de levadura química como en los calamares rebozados sin huevo. Opcionalmente, y según el gusto, se pueden pasar también por huevo batido, obteniendo así un rebozado más grueso, pero más jugoso.
El local sito en la calle Ponzano, 62, reinterpreta el bocadillo clásico como el “rejos chilli peppers”, utilizando una salsa picante, pan de brioche y rejos fritos en lugar de anillas de calamar.
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