La Campana levantó la persiana hace 151 años en Botoneras, 6, casi, casi dentro de la Plaza Mayor. Se ha convertido en uno de los establecimientos indispensables de Madrid a la hora de degustar el bocata de calamares.
Se utilizan panes individuales abiertos y llenos hasta arriba de calamares. En una producción sin fin, como se puede ver a través de la ventana que da a su cocina. El pan viene listo para servir los calamares llegados por miles desde Vigo que almacenan en el propio local. Y todo elaborado diariamente. Lo mejor que podéis hacer es conseguir hueco en su barra y tomarte un bocata de calamares, un doble de cerveza y el platito de deliciosas aceitunas.
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