Han sido tan solo cinco etapas, a penas 100 kilómetros, con poca preparación y muchas dudas.
El día 29 de mayo, me planté en Vigo y de un salto, sin pensarlo, me subí al Camino. Di varios tropezones, hasta lograr estabilizarme y todo cambió. Desaparecieron las molestias, los dolores se suavizaron y las dudas se disiparon, por arte de birle y birloque, me encontré como en Villafranca del Bierzo, en el año 2010, en mi primer Camino.
He caminado a un ritmo de 5 kilómetros por hora, que no esta nada mal, todas las etapas se han terminado antes de las 12 de la mañana y durante el recorrido no he sufrido en ningún momento. Las ampollas y rozaduras me han respetado y yo a ellas, por supuesto.
Delante de mis ojos han pasado islas, islotes, ríos, riachuelos, puentes de piedra, metálicos, ferroviarios e históricos. He transitado por ciudades cosmopolitas como Vigo, pero con el encanto del barrio del Calvario, por otras llenas de encantado como Pontevedra, con ese aire de ayer y toda la vida de hoy, por pueblos y aldeas.
Como colofón final me subía a la noria instalada en el parque de la alameda de Santiago para por una vez mirar la plaza del Obradoiro desde los cielos y no al contrario.
En definitiva ha sido un Camino que ha superado con creces mis expectativas y del que he disfrutado de lo lindo.
Ha sido un verdadero placer compartir con vosotros fotos, videos, sensaciones y haber sido empujado por vuestros ánimos, que los he sentido.
Con todas estas sensaciones positivas y felices pongo el punto final a este Camino 2024 y dejo una rendija pequeñita a otro posible camino, si las fuerza me acompañan.
¡ Buen Camino!
Fotografía: J Ruiz

















