miércoles, 1 de octubre de 2014

Diario 01/10/2014

Miércoles - Dimecres - Asteazkena - Mércores  

  01   Octubre Outubro Urría                                        
                     Semana 39 - 274 día Gregoriano 
Anochecer en Ribadeo


Orto  - Ocaso                               Santoral Católico: 
08,11 -  19,56   Madrid                     Teresa de Lisieux  o
07,45 - 19,37   Barcelona                 Teresita del niño Jesus 
08,31 - 20,14   A Coruña                 
07,36 - 20,47   Bilbao                    Santoral Ortodoxo:
                                                          Santo Ananías
                                                                                                                 
Cumpleaños:

Celebraciones:

Tal día como hoy:


Frase del día: 


      Después de un fracaso, los planes mejor elaborados parecen absurdos.

                                Fedor Dostoievski


Palabra del día:


S


Seguridad:

   Nos viene del latín securitas, securitatis, formada a partir de securus'seguro, tranquilo, libre de temores'. Esta última palabra se formó composicionalmente mediante se = sine 'sin' + cura, curae 'cuidado, dedicación, tratamiento'. "Se" proviene del indoeuropeo swe-', mientras que el origen de cura, curae se desconoce.

El cambio de significado de 'libre de cuidado' o 'sin cuidado' a 'sin necesidad de cuidado' y luego 'sin peligro' ocurrió durante el tiempo de Augusto (27 a. C a 19 d.C.).

En español tenemos también la palabra sinecura, del mismo origen, que significa hoy 'empleo privilegiado, que requiere muy poco o ningún trabajo', como ocurre en algunos países con cargos con generosas remuneraciones y poco trabajo, otorgados por gobernantes para favorecer a sus amigos.
Latín del día.    


non obiit, abiit.

No murió, partió. Expresión que muestra el rechazo que experimentaban los romanos ante palabras como "muerte" y "morir".

Píldoras gramaticales.


¿Existe una regla para acentuación de los verbos en tercera persona del singular del pretérito indefinido?

R.: Las flexiones polisílabas de tercera persona del singular del pret. perf. simple (antes pretérito indefinido) son en su gran mayoría palabras agudas terminados en-o, por tanto, esta letra debe tildarse: amó, comió, vivió, concretó, defendió, escribió, predestinó, embelleció, redistribuyó, etc.
Las flexiones monosílabas, precisamente por tener una sola sílaba, no se tildan:dio, vio, fue. Las flexiones polisílabas graves o llanas, que son todas flexiones irregulares, no se tildan: tuvo, estuvo, mantuvo, puso, propuso, pospuso, quiso, hizo, produjo, condujo, dijo, etc. 


Santa Teresita del Niño Jesus.

Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz o, simplemente, Santa Teresita (Alençon 2 de enero de 1873 - Lisieux 30 de septiembre de 1897) carmelita descalza y Doctora de la Iglesia.


Biografía.

  • María Francisca Teresa Martín Guérin nace en Alenzón, en francés Alençon, Normandía, al noroeste de Francia el 2 de enero de 1873. Era la menor de sus hermanas. Sus padres, Luis Martín y María Celia Guérin han sido declarados beatos por la Iglesia Católica. Y actualmente hay abierto proceso de beatificación para su hermana Leonia (ved más abajo), así como previsible para las otras hermanas.
  • Su Madre, Muere el 28 de agosto de 1877, cuando Teresa tiene apenas 4 años. Luis Martín decide trasladar a la familia a la ciudad de Lisieux donde reside la familia de su esposa, quienes le prometieron a la Señora Celia cuidar de sus hijas después de su muerte.
  • Sintió la vocación religiosa desde muy pequeña, en la que ya venía pensando en ser llamada "Teresa del Niño Jesús". En una visita al convento, la Madre Priora le dijo, sin que Teresa lo haya nunca mencionado: "cuando vengas a vivir con nosotras, mi querida hija, os llamaréis Teresa del Niño Jesús", lo cual la Santa interpretó como "una delicadeza de mi amado Niño Jesús".[1]
  • Uno de los episodios más recordados en su vida fue el de la gran conversión de la Navidad de 1886. Ella misma lo dice: “En esa noche de navidad acababa de nacer otra Teresita. Jesús me transformo de tal manera que ni yo misma me conocía”. Se refiera al cambio de su personalidad, que paso de ser muy sensible y consentida al de una chica muy madura y con experiencia espiritual.
  • Poco después de la “gran gracia de la Navidad”, escucha de un hombre que había asesinado a tres mujeres en París, su nombre era Enrique Pranzini. Teresa decide adoptarlo como su primer hijo espiritual y ofrece sus sacrificios y varias misas, que manda hacer con ayuda de su hermana Celina, para alcanzar de Dios la conversión de este pecador antes de su ejecución, o por lo menos algún signo de arrepentimiento. Pranzini había recibido sentencia de muerte, fue ejecutado el 31 de agosto de 1887, pero unos días después llegó a su casa el periódico católico “La Croix” (en español la cruz) informando que aunque Pranzini no quiso confesarse, antes de subir a la guillotina, pidió un crucifijo para luego besarlo repetidas veces. Así, ella sintió que sus sacrificios y plegarias habían sido escuchadas.
  • Cuando contaba 14 años tomó ya la resolución de convertirse en religiosa y el 26 de mayo de 1887 le pide a su padre el permiso para ingresar al Carmelo de Lisieux. Su padre, muy conmovido y alegre le da su bendición para este proyecto.

  • Tuvo muchos inconvenientes para su entrada al convento. Esto llevó a Don Luis Martín y a Teresa a conversar con el Padre superior, quien también se negó, de ahí con el Sr. Obispo de su diócesis, que tampoco aceptó y finalmente decidió ir en persona, tenía 15 años, a hablar con el Sumo Pontífice a Roma, para aquel entonces León XIII, quien le recomendó obedecer las instrucciones de sus superiores.[2]
  • Finalmente le llegó el permiso solicitado al Papa y es en el 9 de abril de 1888 que es recibida por fin en el Monasterio del Carmelo de Lisieux, tres meses después de su petición al Papa, por lo tanto con sólo 15 años de edad. En dicha ciudad vivía desde los 4 años, pues tras la muerte de su madre toda su familia se trasladó allí a vivir.
  • En su vida dio gran valor a la oración y a los pequeños actos. Destaca sobre todo en su espiritualidad lo que ella llamó "la pequeña vía" o "el pequeño caminito" que consiste en hacer hasta las cosas más pequeñas e insignificantes por amor a Dios, como si para él se hicieran, siempre ejercitándose en la humildad y la pequeñez, también la conocida "infancia espiritual" que proclama que hay que entregarse a los brazos de Dios como un niño, es decir, con gran inocencia, humildad, confianza en su misericordia y conocimiento de nuestra pobreza que nos lleva a solo estar completamente sostenidos por la gracia de Dios, tomando como base bíblica esa cita del evangelio: "El que se haga pequeño, como un niño, es el más grande en el reino de Dios" (Mt 18, 4).
  • Su doctrina habla de que son los sencillos actos, hechos con amor, el camino hacia la santificación: «La santidad no consiste en esta o la otra práctica, sino en una disposición del corazón que nos hace humildes y pequeños entre los brazos de Dios, conscientes de nuestra flaqueza y confiados hasta la audacia en su bondad de Padre.»[cita requerida].
  • El centro de su espiritualidad fue la misericordia y el amor de Dios. Por encima de todo antepone siempre la misericordia divina, ante la cual confía y nada hay que temer. Ante todo, Dios es Padre; y Jesús es su Hijo misericordioso. Escribió: "¡Oh Jesús!... estoy segura de que, si por un imposible, encontraras un alma más débil, más pequeña que la mía, te complacerías en colmarla de favores aún más grandes, si ella se abandona con entera confianza a tu misericordia infinita." (manuscrito "B").
  • En una carta escrita el 17 de septiembre de 1896 a su hermana escribe la frase que resume el mensaje e ideario de Teresa, sus ideas y pensamientos más arraigados, el motor de su existencia: "La confianza, y nada más que la confianza, es la que debe conducirnos al amor de Dios". Se ha vinculado su espiritualidad con la de la santa contemporánea Faustina Kowalska (devoción a la Divina Misericordia).[cita requerida]
  • Sufrió la prueba de la fe desde el 5 de abril de 1896, hasta su muerte, tras unos meses de terribles padecimientos. No se arredró ante el sufrimiento ni físico ni moral, que consideró era el tesoro más valioso que podía ofrecer a Jesús y nos hace copartícipes de su gloriosa Pasión. Enferma de tuberculosis pulmonar, su estado de salud empeoró gravemente durante el último año. A lo largo de los dos últimos meses comenzó la etapa de grandes sufrimientos, apenas podía respirar, pues sólo le quedaba medianamente servible medio pulmón, y después de dos días de penosa agonía muere a las 19 horas 20 minutos, del 30 de septiembre de 1897, sus últimas palabras fueron: "Oh, le amo...", mirando a su crucifijo; y un instante después: "¡Dios mío... os amo!".[3] Permaneciendo durante sus últimos instantes en una suerte de éxtasis, pudo erguirse levemente, su rostro recuperó el suave color que le era natural, un pequeño crucifijo en sus manos, la mirada dulcemente fijada cerca de una estatua de la Santísima Virgen que habían instalado enfrente de ella.
  • A sus funerales asistieron más personas que en la de cualquier otra carmelita fallecida antes de ella en ese mismo monasterio. Muchas personas pedían que las demás religiosas frotaran sus rosarios y objetos de devoción en el ataúd de la hermana Teresa. Fue sepultada el 4 de octubre de 1897, cuatro días después de su muerte, y según los testigos aún se encontraba rosada y flexible, como si acabase de morir.

Obra.

La obra escrita de Santa Teresita no es muy extensa, sin embargo, presenta un claro interés espiritual, teológico y hasta antropológico. La obra que contiene la esencia de su espiritualidad, conocida como la "Pequeña Vía" que nos encamina hacia la "Infancia Espiritual", no obstante haber sido iniciada a manera de autobiografía, consta de tres manuscritos escritos por mandato de dos de sus superioras, que fueron publicados en un libro con el título de "Historia de un Alma". Además se cuenta con 274 cartas escritas a familiares y otras personas, poemas religiosos, algunas obras teatrales, textos dispersos y las palabras pronunciadas durante su larga agonía que fueron recogidas por sus hermanas, Paulina (Madre Inés de Jesús), María (Sor María del Sagrado Corazón) y Celina (Sor Genoveva de la Santa Faz y de Santa Teresa), así como textos de correspondencia de su prima María (Sor María de la Eucaristía), hacia sus padres y a la vez tíos de Teresa. Estas tres hermanas y la prima eran monjas en el mismo convento. La otra hermana de Teresa, Leonia (Sor Francisca-Teresa), era religiosa de la orden de la Visitación en Caen.

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