Hoy es tu día. Los cuatro de diciembre siempre han sido tuyos y lo seguirán siendo. Para la Seguridad Social no. La Seguridad Social te hizo trabajar un día más, al tener tu fecha de nacimiento mal registrada.
Hay que fastidiarse, la persona más trabajadora que he conocido y tuviste que regalar un día por la ineptitud de otros.
Ellos no fueron conscientes de las horas y horas que trabasjate, ellos no veían cómo llegabas de la Casa a casa, en tiempo récord; engullías la comida y volvías a salir corriendo al segundo trabajo, hasta las diez de la noche, momento en el que te dejabas caer en el sofá, roto de cansancio. Y así un año y otro año, icluido este día de más.
Ellos no fueron conscientes de las horas y horas que trabasjate, ellos no veían cómo llegabas de la Casa a casa, en tiempo récord; engullías la comida y volvías a salir corriendo al segundo trabajo, hasta las diez de la noche, momento en el que te dejabas caer en el sofá, roto de cansancio. Y así un año y otro año, icluido este día de más.
Esta esclavitud insoportable por no tener el sueldo necesario para mantenernos, para que pudiéramos estudiar y no nos faltara de nada.
No pudiste ayudarnos con las tareas, ni tomarnos la lección, ni sacarnos a la calle,-todavía no había parques-. Lo tuyo era trabajar como una máquina. Estoy seguro de que te habría gustado disfrutar más de tus hijos; también a nosotros, tus hijos, nos hubiera gustado disfrutar más de nuestro padre, pero la vida era así y no se podía hacer otra cosa.
No pudiste ayudarnos con las tareas, ni tomarnos la lección, ni sacarnos a la calle,-todavía no había parques-. Lo tuyo era trabajar como una máquina. Estoy seguro de que te habría gustado disfrutar más de tus hijos; también a nosotros, tus hijos, nos hubiera gustado disfrutar más de nuestro padre, pero la vida era así y no se podía hacer otra cosa.
No obstante, a pesar del poco tiempo que pasábamos juntos, nos mostraste valores que, ahora, están en peligro de extinción. Nos enseñaste que en la vida hay que ser honesto, decente, solidario, responsable, trabajador. Nos mostraste el valor de la palabra dada, que lo más importante no es el dinero sino poder salir a la calle con la cabeza bien alta y que nadie te pueda poner la cara colorada.
Te vaciaste para que nosotros nos preparáramos lo mejor posible y disfrutáramos de una vida mejor que la que tú habías vivido.
Te vaciaste para que nosotros nos preparáramos lo mejor posible y disfrutáramos de una vida mejor que la que tú habías vivido.
Viéndote trabajar por las tardes, observé la importancia del trabajo bien hecho, me di cuenta de lo bien que sabe el sacrificio cuando ves florecer en tus hijos. Luego, más tarde, durante unos años fuimos -además de padre e hijo-, compañeros y pude comprobar con orgullo, que eras una persona apreciada, respetada y querida por los trabajadores y los jefes. Nunca te lo dije, pero para mí fue un honor poder trabajar junto a ti.
Te fuiste tan pronto y tan de improviso que quedaron muchas cosas sin decir. Cosas que, a veces, se intuyen y se sienten, no necesitan de palabras.
Fuiste un gran padre y para mí lo sigues siendo en el recuerdo y en las enseñanzas que me diste y que yo he procurado transmitir a tu nieta.
Hoy, día 4 de diciembre, era, es y será tu día, no el de Santa Barbara, como dice el calendario.
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