miércoles, 3 de diciembre de 2014

Charlas con 1808

   -¡Hola, Javier!
   -¡Hola, 1808!
   -¿Que tal?
   -Bien, bien.
   -No me engañes, Javier, mis antenas detectan que no me dices la verdad. Además, llevo un rato observándote y veo que estás un poco tristón.
   -¡Ah, me observas!
    Pues, sí. Te observo porque los humanos sois unos especímenes difíciles de tratar, impredecibles en vuestro comportamiento.
   -¡Vaya, vaya! Ya lo que me faltaba, que hasta una hormiga me vigilara y opinara sobre mi comportamiento.
     -No te enfadas, hombre.
    -No me enfado, hormiga.
     -Si lo sé, no te digo nada. ¡Cómo te pones! 
     -No me pongo de ninguna manera, ¿tú sabes lo que es la intimidad? ¿sabes lo que son momentos de soledad voluntaria?
     -Pues, no. No lo sé.
   Mira, 1808, los humanos cuando están preocupados o no están a gusto con alguna persona o situación, buscan la soledad para mitigar  el estado de ánimo tan negativo, o para pensar cómo solucionar  los problemas. ¿Entiendes?
    - Perfectamente. Y ahora, ¿qué te pasa?
    -Ja,ja.ja. Eres la leche.
    -¡Cuenta! ¡Cuenta!
  -Estoy disgustado, defraudado, cabreado, indignado con cómo nos han engañado y se han aprovechado de nuestros padres y abuelos. De cómo nos vendieron un paraíso a cambio de esfuerzo, y ahora nos dejan un semipurgatorio.  
    Estoy triste porque los ideales, la esperanza de que nuestro mundo lo íbamos a poder cambiar se ha hecho añicos.
    ¡Ufffff! Estás peor de lo que creía.     
     -Tú metes la muletita. No te extrañes de que  salga el nudo que tengo en la garganta.
     -Sigue, sigue.
     -Ya me has cortado, 1808. 
     En resumen, te diré que durante muchos años parte de este país sufrió a un dictador y su dictadura. Cuando murió, parecía que todo cambiaría y que la normalidad invadiría nuestras casas. 
      Transcurridos  cuarenta años, resulta que estamos casi como estábamos: gobernados por gente que defiende solo sus intereses y que, por el contrario, oprimen, pisan y vapulean a los más desfavorecidos.  
      Gente corrupta y partidista que nos están devolviendo a los años cincuenta, consiguiendo que todos los logros que tanto sudor, sangre y lagrimas costaron conseguir, se hayan convertido en un espejismo.
      ¿Te parece poco? ¿Son motivos para estar triste?   
      -No, no. claro que no.  Te dejo solo, que lo necesitas. Chao Zapatones. 
      -Adiós, 1808.  
      -¡Jope! ¡Cómo está el patio!
      

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