-¡Hola, Javier!
-¡Hola, 1808!
-Bien, bien.
-No me engañes, Javier, mis antenas detectan que no me dices la verdad. Además, llevo un rato observándote y veo que estás un poco tristón.
-¡Ah, me observas!
Pues, sí. Te observo porque los humanos sois unos especímenes difíciles de tratar, impredecibles en vuestro comportamiento.
-¡Vaya, vaya! Ya lo que me faltaba, que hasta una hormiga me vigilara y opinara sobre mi comportamiento.
-No te enfadas, hombre.
-No me enfado, hormiga.
-Si lo sé, no te digo nada. ¡Cómo te pones!
-No me pongo de ninguna manera, ¿tú sabes lo que es la intimidad? ¿sabes lo que son momentos de soledad voluntaria?
-Pues, no. No lo sé.
Mira, 1808, los humanos cuando están preocupados o no están a gusto con alguna persona o situación, buscan la soledad para mitigar el estado de ánimo tan negativo, o para pensar cómo solucionar los problemas. ¿Entiendes?
- Perfectamente. Y ahora, ¿qué te pasa?
-Ja,ja.ja. Eres la leche.
-¡Cuenta! ¡Cuenta!
-Estoy disgustado, defraudado, cabreado, indignado con cómo nos han engañado y se han aprovechado de nuestros padres y abuelos. De cómo nos vendieron un paraíso a cambio de esfuerzo, y ahora nos dejan un semipurgatorio.
Estoy triste porque los ideales, la esperanza de que nuestro mundo lo íbamos a poder cambiar se ha hecho añicos.
¡Ufffff! Estás peor de lo que creía.
-Tú metes la muletita. No te extrañes de que salga el nudo que tengo en la garganta.
-Sigue, sigue.
-Ya me has cortado, 1808.
En resumen, te diré que durante muchos años parte de este país sufrió a un dictador y su dictadura. Cuando murió, parecía que todo cambiaría y que la normalidad invadiría nuestras casas.
Transcurridos cuarenta años, resulta que estamos casi como estábamos: gobernados por gente que defiende solo sus intereses y que, por el contrario, oprimen, pisan y vapulean a los más desfavorecidos.
Gente corrupta y partidista que nos están devolviendo a los años cincuenta, consiguiendo que todos los logros que tanto sudor, sangre y lagrimas costaron conseguir, se hayan convertido en un espejismo.
¿Te parece poco? ¿Son motivos para estar triste?
-No, no. claro que no. Te dejo solo, que lo necesitas. Chao Zapatones.
-Adiós, 1808.
-¡Jope! ¡Cómo está el patio!

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