María Antonia Rosalía de Gálvez y Ramírez nació en Málaga en torno a los años de 1768 y 1769. Fue entregada a la Casa de Expósitos de Ronda y recogida con posterioridad por Antonio de Gálvez, coronel del ejército, y Mariana Ramírez de Velasco, ambos oriundos Macharaviaya. Según parece, era hija natural de Antonio de Galvez.
Fue sobrina de José de Gálvez, ministro de Carlos III y prima de Bernardo de Gálvez, virrey de Nueva España y I conde de Gálvez.
En su certificado de adopción consta que en ese momento tenía dieciocho años y era vecina de Málaga. No se indica ni la fecha ni el lugar de nacimiento, solo que los Gálvez se hicieron cargo de su crianza y educación desde su infancia.
Algo había en ella de moderno e independiente que inquietaba vagamente a sus contemporáneos varones y no podían entender; fue atacada por consideraciones ajenas a su mérito literario intrínseco (su feminismo, su independencia, su conducta moral ajena entonces a los valores de la época, su relación con Manuel Godoy); la crítica actual ha puesto su obra en su justo, digno y merecido lugar.
Su producción dramática se halla dentro del Neoclasicismo de los siglos XVIII y XIX, aunque, ya se ven componentes románticos en su obra: la exaltación trágica, la pugna del yo con el nuevo entorno, la búsqueda de escenarios exóticos y lejanos (Oriente, la Antigüedad), el deseo de libertad y autonomía.
Sus circunstancias personales y sus planteamientos modernos le granjearon muchos enemigos. Proclamó orgullosamente ser la primera mujer española que se había dedicado al teatro, y defendió el cultivo de la originalidad en el mismo a despecho de quienes imitaban, traducían, adaptaban y refundían constantemente modelos extranjeros o tradicionales.
Su punto de vista es estrictamente femenino y aun feminista: la mujer, con todos sus sueños, deseos y frustraciones en un mundo dominado por el hombre.Las obras de Gálvez abogan por varios derechos específicos de la mujer: la necesidad de ayudar a la viuda ("Ali-Bek"); la opción para la esposa de separarse del marido que no cumple con sus responsabilidades de familia ("El egoísta"); el peligro del cortejo ("El egoísta"); el aspecto positivo del amor libre, fuera el sacramento del matrimonio ("Safo"); la crítica de la costumbre del serrallo ("Ali Bek"); el derecho de escoger marido ("El egoísta", "Los figurones literarios", "Safo", "Blanca de Rossi", "La delirante", "Un loco hace cien").
En cuanto a su poesía lírica, se la juzga de estilo claro y puro y de versificación fácil y fluida. La "Oda en elogio de la Marina española" y la titulada "Viaje al Teyde", tienen trozos de espontánea y fácil inspiración. También son destacables su "Descripción filosófica del Real Sitio de San Ildefonso", la poesía "La noche" y los versos sáficos "A Quintana".
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