Ángeles Santos nació en la localidad gerundense de Portbou, el 7 de noviembre de 1911. Era la primogénita del matrimonio formado por Julián Santos Estévez, un inspector de aduanas procedente de Salamanca y de Aurelia Torroella.
Los sucesivos destinos de su padre le hicieron recorrer gran parte de la geografía española. Durante sus primero años vivió en Ripoll, La Junquera, Le Perthus y Portbou. Pasó posteriormente por Salamanca y Valladolid.
En 1924, su padre fue nombrado administrador de la Aduana de Ayamonte, en la provincia de Huelva, y Ángeles ingresó interna en el colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón de Sevilla, donde se inició en el dibujo y la pintura a los catorce años. Allí, recibió premios en la asignatura de Dibujo y una de las monjas del colegio recomendó a sus padres que se dedicara a la pintura, para la que había nacido, y abandonara otras actividades como el piano o el francés. Dos años más tarde se trasladó con sus padres a Valladolid, donde empezó a recibir clases cada día antes de marchar al colegio, de un veterano profesor italiano, Cellino Perotti.
Durante sus vacaciones estivales en Portbou, empezó sus primeros cuadro con retratos de su familia. Ese mismo año participó en el "Salón de Artistas Vallisoletanos" en Valladolid, en el que recibió un diploma y fue elogiada por Francisco de Cossío en el periódico El Norte de Castilla. A partir de entonces, abandonó el colegio para dedicarse totalmente a la pintura y creó sus obras más destacadas.
En 1929, cuando apenas tenía 18 años, pintó el cuadro Un mundo, un óleo de gran formato que representa un extraño planeta surrealista. Constituye la obra más reconocida de la pintora y permanece expuesta en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en Madrid.
Su participación en el IX Salón de Otoño de Madrid el año de 1929 donde expuso "Un mundo", incrementó la apreciación de sus cuadros, intelectuales y críticos como Jorge Guillén, Ramón Gómez de la Serna, Manuel Abril, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Ernesto Giménez Caballero, Guillermo Díaz-Plaja y Joan Teixidor, quienes publicaronn elogios de su obra y la calificaron como mitad expresionista, mitad surrealista. Poco después hace otra exposición en Madrid, invitada en el Lyceum Club.
En 1931 realizó una exposición individual en París y, en los años sucesivos, participó en las exposiciones organizadas por la Sociedad de Artistas Ibéricos en San Sebastián y Copenhague9 Fue invitada a exponer en la muestra colectiva del Carnegie Institute de Pittsburgh (EE. UU.) y en 1936 figuró en el pabellón español de la Bienal de Venecia y la de los Ibéricos en París, consagrándose internacionalmente.
En 1931, la artista y su familia se establecen en la ciudad de San Sebastián, donde toma contacto con los arquitectos e intelectuales José Manuel Aizpurúa y Joaquín Labayen, integrantes del Grupo Norte del GATEPAC. En dicha ciudad expone en el Salón de Té Yacaré y prepara una individual para la Galerie Charles-August Girard en París. Allí es visitada por Federico García Lorca, Ernesto Giménez Caballero y Vicente Huidobro.
La actividad pictórica de la artista sufrió un parón entre los años 1931 y 1932; hasta que en 1933, con su traslado a Portbou, volvió a ejercitar su arte. En 1933 se trasladó a Barcelona, allí conoció, gracias a Ignacio Agustí, al pintor e ilustrador catalán Emilio Grau Sala, que se convirtió en su marido en 1936. El matrimonio implicó un cambio en el estilo, ya que como demuestran las obras de dicho periodo y las presentadas en la Bienal de Venecia de 1936, este se presenta liviano y etéreo. En 1935 Santos retomaba el contacto con el público con la primera exposición realizada en Barcelona bajo el auspicio de las Galeries d’Art Syra; sin embargo, la muestra fracasó al tener un carácter tenebroso y una estética alejada del Novecentismo catalán, movimiento reinante en la Cataluña de la época.
Cuando estalló la guerra civil el matrimonio se encontraba en Portbou de donde cruzaron a Francia, pero en tanto su marido marchó a París, estableciéndose en la capital francesa, Ángeles regresó embarazada a España y se instaló en Canfranc. En la ciudad aragonesa se asentó con sus padres y, tras dar a luz a su hijo, el futuro pintor Julián Grau Santos, fue contratada en un colegio dirigido por religiosas para dar clases de dibujo. En 1941 expone de manera individual en la Sala Libros de Zaragoza y, en 1942, presenta su obra como artista invitada en la Exposición Nacional de Bellas Artes realizada en la Ciudad Condal. En 1945 se traslada a la capital española y realiza dos muestras, una en la Galería Estilo y otra en el Colegio Mayor de Santa Teresa de Jesús de la Universidad de Madrid; caracterizadas ambas, por estar compuestas de obras de distintos periodos. En 1955 es invitada a exponer en la III Bienal Hispanoamericana celebrada en Barcelona.
Angeles Santos falleció en Madrid el 3 de octubre de 2013.





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