lunes, 26 de diciembre de 2022

Calles de Madrid. El pasadizo de San Ginés.

El pasadizo de San Ginés comienza en la calle del Arenal y termina en la plazuela con el nombre de ese santo, coincidiendo toda su fachada del lado derecho con el lateral de la iglesia de San Ginés de Arlés (s. XVII). 

Pasadizo, de apenas sesenta metros de longitud y poca anchura, debido a eso siempre fue peatonal. A pesar de sus pequeñas dimensiones esta cargado de sucesos y acontecimientos.

La mayor curiosidad de este pasadizo radica en  el arco que se encuentra adosado al muro del templo y a la casa número 5. Según Pedro de Répide Gallegos (1882-1948) hubo allí un túmulo funerario que servía a la iglesia para los aniversarios y exequias. 

También en este pasadizo estuvieron los telares y la primera prensa calandria de Madrid en la fábrica de holandillas, allá por la primera década del siglo XVIII. 

El más antiguo de los establecimientos que aún existe en este pasadizo se sitúa en su número 2 y es la hoy llamada Librería San Ginés. Adosada al muro de la iglesia y haciendo esquina con la calle del Arenal, hay noticias de este “puesto de libros” en la prensa del año 1805, aunque con toda probabilidad es anterior. Siempre fue y hoy continúa siendo una librería de lance. 

Conocemos por los periódicos que el Ayuntamiento de Madrid en el año 1899 concedió licencia a Francisco Irawedra para el puesto de libros de San Ginés. Más tarde, en el año 1922, el propietario de la librería ya era Antonio Sánchez y doce años después el mismo negocio pasa a llamarse Librería Rubiños. Pero ahí sigue con sus anaqueles de madera y tejadillo, resguardados por persianas, y su caseta-despacho para que el librero no pase frío en invierno. 

El sábado 30 de septiembre de 1871 se inaugura el Salón Eslava, en el número 3. El edificio, propiedad de Bonifacio Eslava y diseñado por el arquitecto Bruno Fernández de los Ronderos, fue inicialmente una sala para conciertos. 

En la parte baja del teatro y también con entrada por el pasadizo, estuvo el café de Granada, celebre por ser citado en “El tango de la Menegilda” de la zarzuela “La Gran Vía”, estrenada en el año 1886. 

En el año 1881 el negocio se remodeló convirtiéndose en Teatro Circo Eslava, desapareciendo el café de Granada para anexionar su espacio a la sala de espectáculos. 

Otro de los establecimientos que más importancia tuvo en el pasadizo de San Ginés fue el instalado en el año 1884 por Lázaro López, que vino a abrir una sucursal de su bodegón “Le petit Fornos” situado en la calle de Capellanes, número 1 (hoy calle del Maestro Victoria). 

Lázaro, industrial hostelero, se marchó a París en el año 1884 para estudiar repostería y cocina en el Grand Hotel, nada más inaugurar su nuevo negocio del pasadizo de San Ginés, número 5. El local se convertiría, a su retorno, en un restaurante de menús muy variados inaugurando un comedor para sesenta cubiertos en el piso principal de la finca. 

En el año 1888 el restaurant se amplió con la Fonda de Lázaro López, que se hizo muy popular y en la que el viajero puede comer a la hora que tenga por quisiera. 

El día 28 de junio de 1903, a las 4 de la tarde, Lázaro López aparece muerto en una habitación del primer piso de su fonda, donde vivía. Víctima de una grave enfermedad detectada pocos meses antes de su muerte, el hostelero fue encontrado muerto sentado sobre una mecedora y con un revolver en el suelo.  

El último de los antiguos negocios que hoy prosperan es la famosa chocolatería. 

La chocolatería San Ginés abrió al público en el año 1894 como churrería (buñuelos, churros y porras que entonces se realizaban de forma manual). 

Tuvo el apodo de “El Maxim’s golfo” durante los años veinte del siglo pasado, según el periodista Cesar González-Ruano, porque al cerrar todos los cafés de la Puerta del Sol era el único establecimiento abierto donde poder tomar algo caliente y recién hecho. 

Durante la II República se llamó “La Escondida”, por su ubicación en el recóndito pasadizo y poco a poco fue ocupando lo que antaño era el bodegón de Lázaro López. 

Hoy es, tal vez, la chocolatería más antigua de Madrid. 

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