Pedro de Répide Gallegos, también conocido como Pedro de Répide y Cornaro, nació en Madrid, más en concreto en la calle de la Morería, el 8 de febrero de 1.882.
Cursó Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Central. En París siguió cursos en la Sorbona y trabajó como bibliotecario y secretario de correspondencia de la reina destronada Isabel II en su palacio de París. En 1904, al morir la reina, Répide volvió a Madrid y se dedicó al periodismo.
Fue el primer representante del Cuerpo de Cronistas Oficiales de la Villa de Madrid. Referente obligado en la crónica del casticismo madrileño, a partir de 1923 fue cronista de la Villa de Madrid. El modernismo marcó su creación literaria, en gran parte dedicada a la vida y costumbres madrileñas del siglo XIX y primer tercio del siglo XX. Firmaba con el seudónimo "el Ciego de las Vistillas".

En su personal leyenda negra, creada por él mismo, se decía descendiente de Caterina Cornaro, la última reina de Chipre o que era hijo natural de uno de los muchos vástagos habidos del matrimonio entre la viuda de Fernando VII, María Cristina de Borbón, y el duque de Riánsares. En otras fuentes se le ha supuesto hijo natural de la reina Isabel II y un eclesiástico.
En 1919 fue uno de los fundadores de La Libertad, donde trabajó hasta 1936. También fue redactor de El Liberal, y colaborador de Blanco y Negro, La Esfera y Nuevo Mundo, además de participar en colecciones literarias como El Cuento Semanal, Los Contemporáneos, La Novela de Hoy, El Libro Popular y La Novela Corta.
Al estallar la Guerra Civil española huyó primero a Tánger, temeroso de la revolución, y luego a Venezuela donde vivió durante once años. Su inclinación por el bando rebelde al inicio de la contienda le granjeó serias condenas por parte de algunos sectores de la izquierda. Sus simpatías prosoviéticas y la estimación oficial y el título de Cronista de la Villa durante los periodos liberales o republicanos del primer tercio del siglo xx, le depararon, a su regreso en 1946 a la España franquista las consecuentes dosis de rechazo y marginación, a las que quizá contribuyó su conocida homosexualidad.
Consagró la mayor parte de su obra a la crónica de la vida madrileña en libros de divulgación y novelas costumbristas, además de algunas biografías, como Isabel II, reina de España, y algunos versos. Muchas de sus obras fueron publicadas primero por entregas en diversos periódicos y revistas.
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