martes, 6 de junio de 2023

Madrilenos y madrileñas ilustres. Eugenio Cajés

 

    Eugenio Cajés de la Fuente nació en Madrid en 1575 o 1574. Su padre Patricio Pajés se estableció en Madrid en 1567 para ejercer como pintor y decorador de paramentos al servicio de Felipe II y otros clientes.  Patricio se caso en 1573 con Casilda de Fuentes en la parroquia de San Sebastián. En el mismo templo fue bautizado Eugenio el 10 de enero de 1574, siendo el mayor de 8 hermanos.​

   Empezaría a formarse en el taller de su padre y, según Jusepe Martínez, estudió mucho tiempo en Roma.​ Bajo la tutela de Patricio, Eugenio aprendería las técnicas del fresco, el estuco y el dorado decorativo que luego aplicaría en encargos posteriores.    

  En 1598 Cajés contrae matrimonio en Madrid con Felipa de Ávila y Manzano, la hija de un carpintero de El Escorial fallecido al caer de un andamio, y se instala de la calle del Baño. Del matrimonio nacieron tres hijas y un hijo. Comienza entonces su prolífica actividad en la Corte donde, además de pintar, reivindicó la creación de una academia de pintura y la exención de gravámenes para el ejercicio de su oficio al considerarlo un arte liberal. Entre las numerosas obras ubicadas en iglesias de la capital que cita Palomino4​ solo un San Francisco sostenido por los ángeles, permanece en su ubicación original en la Capilla del Obispo.   

    En 1604 recibe junto con su padre el encargo de un retablo para San Felipe el Real, al que debe pertenecer el lienzo con el Abrazo de San Joaquín y Santa Ana (Madrid, Real Academia de San Fernando).​ En ese mismo año recibió el pago del encargo de copiar dos obras de Correggio, entonces en la Colección Real: Leda y el cisne y el Rapto de Ganimedes, regaladas entonces a Rodolfo II, donde demuestra su capacidad para reproducir la característica morbidezza del maestro italiano. Cultivó entonces también el género del retrato, como demuestra el Retrato del cardenal Cisneros (Universidad Complutense de Madrid).   

   Entre 1607 y 1609 trabajó en la decoración de la sala de Audiencias del palacio del Pardo, donde además realizó otros trabajos en colaboración con su padre y con Vicente Carducho, pintor con el que trabajará en numerosas ocasiones en adelante. Juntos acometen los frescos de la capilla del Sagrario de la catedral de Toledo en 1615 y los retablos mayores del monasterio de Guadalupe (1618) y Algete (1619). Paralelamente, Cajés trabaja en algunos lienzos de gran formato en Toledo donde muestra un estilo propio ya formado. Son de esta época el San Pedro crucificado de la Catedral, La Anunciación del Convento de Santo Domingo el Antiguo y, en particular, la Santa Leocadia del templo homónimo, relacionada formalmente con otra pintura de Cajés: La Virgen con el Niño del Museo del Prado.

   Fallece en Madrid el 15 de diciembre de 1634 y es enterrado en la iglesia de San Felipe el Real de Madrid.

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