Juan Caramuel Lobkowitz nació el 23 de mayo de 1606. Era hijo del ingeniero luxemburgués Lorenzo Caramuel y de la bohemia Catalina de Frisia, que se habían establecido en Madrid en el año 1586 en el séquito del Embajador del Sacro Imperio a la corte recientemente establecida por Felipe II.
De inteligencia superdotada, a los doce años componía tablas astronómicas, siendo su padre su primer maestro en esta disciplina. Estudió humanidades y filosofía en la Universidad de Alcalá, donde fraguó una gran amistad con Juan Eusebio Nieremberg, e ingresó en la Orden Cisterciense en el Monasterio de la Santa Espina (Valladolid); se formó en filosofía en el Monasterio de Santa María de Montederramo (Orense, y en teología en el de Santa María del Destierro, en Salamanca. Fue profesor de su orden en los colegios de Alcalá y Palazuelos (Valladolid); viajó a Portugal, y a Bélgica en 1632. Se doctoró en teología en Lovaina (1638). En definitiva Juan Caramuel fue filósofo, matemático, lógico, lingüista y arquitecto.
Fue abad de Melrose, en Escocia, superior-abad de los benedictinos de Viena, gran vicario del arzobispo de Praga, y vicario general de la Orden en Inglaterra; en 1647 se trasladó a Praga, donde fue abad durante diez años. También fue obispo coadjutor en Maguncia y agente del rey de España en Bohemia. Se trasladó luego a Roma, donde obtuvo el favor del papa Alejandro VII, que lo nombró obispo de Satriano y Campagna, y después de Vigevano (cerca de Milán), donde murió el 8 de septiembre de 1.682.


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