El castillo es de planta cuadrada y tiene tres alturas. Posee cuatro torres cilíndricas almenadas, una en cada esquina, que superan el alto del cuerpo principal, mediante una planta adicional.
La fachada principal, orientada al norte, destaca por su ornamentación. Integra un panel superior central, en el que aparece un escudo, y presenta un balcón corrido en la primera planta. Este se apoya sobre diferentes columnas, que dan lugar a un pórtico. A ambos lados, se levantan dos garitas rematadas con chapiteles.
En el siglo xiv, el monte y el edificio pasaron a manos de Leonor Núñez de Guzmán, amante de Alfonso XI. La Orden de Santiago y el Marqués de Santillana fueron los siguientes propietarios. A través de este último, el paraje quedó adscrito al Real de Manzanares.
Después de varias ventas, la propiedad pasó a la marquesa de Mejorada y de la Breña, quien mandó construir, en el año 1697, las cuatro torres angulares que esquinan el cuerpo principal del castillo. En el siglo xviii, la Corona Española volvió a hacerse con el encinar y el edificio. Carlos III impulsó diferentes reformas en el castillo, a las que siguieron las mejoras realizadas por Carlos IV.
En 1939, el arquitecto Diego Méndez se encarga de la reconstrucción y adaptación del castillo para residencia de Francisco Franco, obra que realizó en solo tres meses. El castillo fue la residencia de Franco hasta 1940 cuando se trasladó al Palacio de El Pardo.



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